Cuentos completos

Katherine Mansfield

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Alba. Barcelona (1999). 776 págs. 4.900 ptas. Traducción: Clara Janés y Esther de Andreis.

Esta atractiva edición de Cuentos completos recopila los tres libros de narrativa breve que la neozelandesa Katherine Mansfield (1888-1923) publicó en vida, más los dos tomos póstumos preparados con cuentos terminados y con fragmentos donde parecían poder germinar relatos. Esta autora puede considerarse referencia obligada y una de las cuentistas preferidas del siglo XX, a pesar de que la tuberculosis le privó de vivir más allá de los treinta y cinco años.

La edición se abre con las trece piezas de En un balneario alemán (1911), libro que la autora no permitió reimprimir al estallar la guerra con Alemania y que para Mansfield se había convertido en un prematuro e indigno volumen. Escenas y diálogos revelan sutilmente caracteres primarios, frívolos, a pesar de su aparente alcurnia, que contrastan con sensibilidades que deben soportar la zafiedad de quienes se creen importantes. Y no faltan las muestras de mujeres que aspiran a huir de una asfixiante cotidianidad. Tras ese primer libro, Mansfield, aunque escribe con dedicación, no publica otra reunión de relatos hasta su gran éxito Felicidad y otros cuentos (1921), al que seguiría Fiesta en el jardín y otros cuentos (1922), que demostró cómo podía alcanzar el éxito de público una narrativa de exquisita sensibilidad.

Entre sus variadas cualidades narrativas destaca la facilidad para conseguir que los detalles no se degraden en hechos nimios ni despreciables: el acto de cerrar una puerta, la circunstancia de llevar una flor desmayada en la cinta del sombrero, recibir por fin una carta, los reflejos que rebotan contra un marco de plata, una mosca caída en un tintero a la que un hombre de negocios aplasta con más gotas densas de escritura muerta, revelan actitudes, decisiones o estados que contornean con eficacia la narración y, más que decir resueltamente, prefieren sugerir o mostrar. De ahí que los relatos seduzcan por quedar con el desenlace apaciblemente abierto.

Entre el esteticismo y la grata sentimentalidad, se suceden en estas narraciones personajes, principalmente mujeres. Una delicia leer, espaciando los cuentos, a esta mujer de corazón insatisfecho.

Joseluís González

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