Cosmópolis

TÍTULO ORIGINALCosmopolis

GÉNERO

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Seix Barral. Barcelona (2003). 239 págs. 18 € . Traducción: Miguel Martínez-Lage.

Enfrentarse con un libro de Don DeLillo (Nueva York, 1936) puede ser desconcertante. Su prestigio inclina a situarle entre los genios antes que entre los charlatanes, pero no resulta fácil justificar ese crédito. Los personajes (estrafalarios), situaciones (inverosímiles) y diálogos (demenciales) de esta surrealista novela llenan de confusión al lector, que no termina de ver la lógica interna y el propósito final. Se vislumbra la crítica a algunas consecuencias de la opulencia norteamericana, opulencia científica, económica y de información: ausencia de límites morales, colonización comercial, aburrimiento y búsqueda de nuevas sensaciones.

El estilo está cargado de frases breves y sentenciosas y acaba siendo predecible en comparación a la sorpresa que produce todo lo que se cuenta. Un joven multimillonario atraviesa la ciudad en una limusina para ir a cortarse el pelo. En el trayecto tiene encuentros familiares, amorosos, de negocios y con su médico, dentro y fuera del coche. Además, se cruza con una manifestación antisistema, con el entierro de una figura del rap y con el rodaje de una película. La naturaleza de las relaciones del protagonista con todos esos personajes y situaciones es oscura e intrincada. Eric, el joven nuevo rico y aburrido de la limusina, tiene además todas las muestras de ser un enfermo sexual, lo que da pie al escritor a introducir varios encuentros levemente descriptivos, pero de fuerte carga erótica.

Don DeLillo es un escritor reverenciado en su país por su modo original de criticar las amenazas que le inquietan. El secretismo del poder, la deshumanización a que lleva la tecnología de nuestros días, la alienación que provoca el dinero, la infancia atropellada o la violencia generalizada, le hacen concluir en el pesimismo, y éste es transmitido con una forma narrativa y verbal asfixiante como la propia realidad que retrata. Sus novelas son abstractas, a la vez complejas y confusas y con un fondo de acidez, escepticismo y amoralidad. Se trata de un escritor a quien la crítica o la moda pueden destacar, pero que difícilmente conectará con el público general por su dificultad y por su visión desesperanzada de todo lo humano.

Javier Cercas Rueda