Cósima

Nórdica. Madrid (2007). 218 págs. 16,50 €. Traducción: María Teresa Navarro.

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Grazia Deledda (1875-1936), la escritora más famosa de Cerdeña y Premio Nobel de Literatura en 1926, había desaparecido prácticamente de las librerías. Esta nueva edición de una de sus obras más reconocidas, con un clarificador prólogo, vuelve a recordar el importante lugar que ocupa en la historia de la literatura italiana.

Lectora infatigable, sin estudios, nacida en una familia de campesinos, comienza a publicar a los 16 años. Tras su matrimonio, se traslada a Roma, donde empieza a ser conocida por la crítica. Sus primeras novelas siguen el sentimentalismo de De Amicis, para luego dejarse influir por el romanticismo y naturalismo francés e italiano de Hugo, Dumas, Carducci y D’Annunzio. Después hay un cambio y sus obras contienen una acusada preocupación social y rasgos de verismo -la forma italiana que adoptó el naturalismo- y notas costumbristas de su isla natal.

Posteriormente se interesa por el estudio psicológico de los personajes y escribe novelas que encarnan problemas de índole espiritual, con sentimientos, pasiones y fatalismos ambientados en unas tierras sardas cada vez más idealizadas y que la autora -alejada ya geográficamente de su isla- dibuja de una manera simbólica y mítica. En su última época, el estilismo llega al máximo y Cerdeña se transforma en un impreciso escenario en el que los personajes se reducen al mínimo. El fatalismo que exige la exculpación se sustituye por “una ley de piedad y de amor que debe unir a todos los seres vivientes, aunque nuestra conciencia la ignore y no la desee”.

Cósima, publicada póstumamente en 1937, es una novela autobiográfica de la adolescencia y juventud, que se desarrolla en la pequeña ciudad de Nuoro, tierra aislada geográficamente y con un desarrollo social de especial cerrazón, anclado en costumbres ahora consideradas agobiantes. Junto a un canto a los paisajes de su isla, la protagonista se rebela, sin amarguras, contra las imposiciones tradicionales y consigue poco a poco un área de libertad a través de la literatura, que practica con entusiasmo a pesar del rechazo familiar.

Allí se va dando a conocer en el mundo de las editoriales y los escritores. Desde que en su adolescencia tomó la decisión de dar prioridad al italiano sobre el sardo ambiental, la idea de alzar el vuelo hacia la Italia peninsular fue moviendo su vida hasta conseguir un reconocimiento que la llevan también a establecerse en Roma. Esa apertura tan fecunda le ha hecho una escritora muy notable. Así, puede verse en esta novela a una Grazia Deledda de hace un siglo que se muestra tan moderna porque en su literatura mueve personajes y situaciones humanas que son universales y perennes.

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