Contra el feminismo

Espasa. Madrid (2008). 256 págs. 21 .

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Uriarte ha escrito un libro divulgativo en el que muestra, con abundantes ejemplos de los medios de comunicación, los tópicos, las contradicciones y el doble rasero de cierto feminismo actual.

La autora, escritora y catedrática de Ciencias Políticas, es conocida no sólo por no apuntarse a las modas, sino por ser políticamente incorrecta, tener criterio propio e independiente. Todo eso está en este libro. Además, denuncia con el suficiente sentido del humor impregnado de sarcasmo, las tonterías y contradicciones de un feminismo que sigue alimentando los viejos clichés tradicionalistas.

El núcleo del debate es que el verdadero techo de la mujer no es la discriminación masculina, sino su autodiscriminación. Ésta consiste, según Uriarte, en posponer su afán de liderazgo en puestos de prestigio social a la dedicación al marido e hijos. Muchas mujeres prefieren realizar trabajos de menor relevancia social para tener tiempo para cuidar a su familia. O prefieren, por comodidad, no luchar por objetivos prestigiosos y dedicarse a ser la cónyuge de o la princesa rescatada, en una tarea pasiva y muy cómoda. Además, las feministas alientan o, al menos, no critican, esos modelos trasnochados en los que la mujer sigue luciendo como decorado del hombre, como la esposa de, la musa de, la maceta de, o el cuerpo deseable y joven.

El lector podrá compartir o no unas u otras opiniones de la autora, pero descubrirá que ésta, con un lenguaje lleno de desparpajo y próximo a veces a la vulgaridad, da en la diana continuamente. Las precisiones, propuestas, modelos nuevos de sociedad, no son el objeto de este libro. Aunque podrían haberlo sido y completar, de algún modo, la denuncia sin matices de Uriarte.

La catedrática de Ciencias Políticas no aporta aquí soluciones ni propuestas, sino que abre un debate muy claro, en el que pone las cartas sobre la mesa: es la propia mujer la que ha de conquistar los puestos que quiere obtener, con su propio esfuerzo y sacrificando lo que haga falta. El victimismo, la autocompasión, la falta de sacrificio es la verdadera autodiscriminación.

Con un lenguaje coloquial y unos ejemplos nítidos, Edurne Uriarte muestra lo ridículo de la dictadura estética, y de los mensajes en los que se dota genéticamente a las féminas de un tranquilizador y falso pacifismo, o de un instinto maternal que les proporciona mayor inteligencia. El libro plantea el debate en términos divulgativos y sin conclusiones. La claridad y síntesis de la autora sirve para que el lector reconozca sus propios prejucios o su adopción acrítica de esos modelos. Las torpes contradicciones de un feminismo ramplón y contrario a los intereses femeninos se ponen al descubierto.