Cenizas y diamantes

Alba. Barcelona (2008). 450 págs. 24 €. Traducción: Katarzyna Olszewska Sonnenberg y Sergio Trigán.

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A Jerzy Andrzejewski (Varsovia, 1909-1983) le conocemos, sobre todo, por esta magnífica novela, Cenizas y diamantes, que constituye un estremecedor fresco sobre los últimos días de la ocupación nazi en Polonia y la inmediata llegada del comunismo al poder. La editorial Alba nos la presenta ahora en una renovada traducción a partir de la edición canónica de 1954, considerada como definitiva por el propio autor.

La novela tiene lugar durante los últimos tres días antes de la capitulación alemana. La Polonia nacionalista y la socialista pugnan por ocupar el poder del nuevo Estado. La acción gira alrededor de la preparación del asesinato de Szczuka, un comunista honrado e idealista, llamado a convertirse en una de las figuras políticas del futuro gobierno del país. A su alrededor se entrecruzan toda una serie de historias más o menos paralelas con la que se va dibujando el rostro de Polonia. Así tenemos a Kosseki, un jurista de gran prestigio que para sobrevivir al campo de concentración aceptó convertirse en un Kapo, esto es, un apaleador y un asesino de sus compatriotas. Esta fractura moral -el hombre que, en ciertas circunstancias, se transforma en un asesino-, es, sin duda, una de las claves del libro. Tenemos también a sus hijos: uno, un ladronzuelo de poca monta; el otro, miembro del comando que pretende matar a Szczuka. Tenemos a Podgorski, ahora ayudante de Szczuka y antes de Kosseki, quien admira a su antiguo jefe hasta que descubre el pasado que oculta. Tenemos, finalmente, a Kalicki, un viejo y lúcido socialdemócrata que advierte lo que va a ocurrir si los comunistas toman el poder.

La grandeza de Cenizas y diamantes reside, sobre todo, en la autenticidad histórica que destila: la desorientación de los protagonistas, la desmoralización unida a la esperanza, el pasado que se intenta borrar a toda costa, la lucha cotidiana por sobrevivir, las camarillas de jóvenes que se juntan para defender unos ideales, los oportunistas de todo pelaje, la ausencia de cordura. Incluso el bien y el mal, el idealismo y el cinismo, se reparten a partes casi iguales entre los distintos bandos. Como trasfondo, la ceniza de las calles hecha de las ruinas de la guerra mundial, y los diamantes y el lujo del Hotel Monopol, donde la decadente aristocracia polaca vive sus últimos días entre matones y facciones políticas.

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