Camino a casa

TÍTULO ORIGINALSlód Fidrildanna

GÉNERO

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RBA Libros. Barcelona (2001). 288 págs. 3.100 ptas. Traducción: José Antonio Fernández.

El autor de esta novela nació en Reykjavik en 1962. Escrita en primera persona, narra el viaje de la protagonista, que regenta un pequeño y exquisito hotel en la campiña inglesa, a su Islandia natal, cuando sabe que le quedan pocos meses de vida. El relato no es lineal, sino una combinación de pasajes del viaje con recuerdos de momentos decisivos de la vida de la protagonista, como si de un rompecabezas se tratara, de modo que sólo al final se abarca la historia de la narradora en su unidad.

La protagonista, experta cocinera, ama su trabajo y lleva en apariencia una vida apacible y colmada. Pero poco a poco se va desvelando un pasado dramático, en Islandia, después de una infancia feliz, rota por los acontecimientos que llevarán a la protagonista a retrasar el viaje hasta que su muerte cercana la obliga a no admitir nuevas demoras. Aunque el tono general es de escepticismo relativista, hay una evolución en la narradora: si al principio manifiesta su ateísmo, al final admite la posibilidad de la trascendencia, precisamente por el fruto de un acontecimiento decisivo de su vida que hasta los últimos capítulos no se revela al lector.

La novela está escrita en un tono sereno y casi siempre delicado, excepto en unos breves pasajes, con una prosa de notable y sorprendente calidad (“es alegre el murmullo del arroyo traído por la brisa igual que un cartero trae buenas noticias”), con descripciones muy logradas del trabajo de la protagonista, de sus relaciones con otros colegas o de sus recuerdos de Islandia, en un equilibrado juego entre el presente y el pasado. Camino a casa es una interesante novela, tanto por lo que se cuenta y por el modo en que se cuenta, como por lo que puede suscitar al lector sobre el sentido de la existencia y las limitaciones del relativismo dominante, gélido como los paisajes islandeses.

Luis Ramoneda