Calle de la Estación, 120

Libros del Asteroide. Barcelona (2010). 240 págs. 17 €. Traducción: Luisa Feliu.

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Léo Malet (Montpellier, 1909-1996) está considerado como una figura clave del polar (novela criminalística) francés. En 1942, con este libro, creó la figura del detective Nestor Burma, protagonista de más de treinta novelas, entre ellas el ciclo Los nuevos misterios de París (alusión a Eugène Sue) iniciado en 1954. En Libros del Asteroide ya se ha publicado Niebla en el Puente de Tolbiac.

En este primer episodio, Burma acaba de salir de un stalag alemán y vuelve al París ocupado por los nazis. A su paso por Lyon, un antiguo colaborador le susurra el nombre de una calle antes de ser asesinado. Burma reactiva sus viejas habilidades y desentraña un complicado enredo de herencias, corrupción y crimen.

Malet en realidad está más cerca de la novela de enigma que del negro policial, salvo quizás por algunos rasgos de la personalidad de Burma. El detective se deja guiar por su ingenio y estrella (lo que viene muy bien de paso a Malet para que la historia avance) para ver mucho más que los demás. Al final, como Poirot, reúne a todos en una sala y desenmascara al culpable. Burma se muestra siempre superior a su entorno (sobre todo a la policía), pero no se hace odioso porque Malet contrapesa su egocentrismo con una simpática humanidad a la que no faltan limitaciones poco airosas. Siempre está en la típica posición moral media del detective, entre los criminales y los policías, con fines y medios no siempre ortodoxos.

Una buena lectura de entretenimiento, con toques de humor y refinamiento, sin truculencias y llena de suspense.

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