Caídos del cielo

Ray Loriga

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Plaza & Janés. Barcelona (1995). 152 págs. 1.900 ptas.

Ray Loriga (Madrid, 1967) ha conseguido, quizá gracias a su peculiar imagen, hacerse un hueco entre los jóvenes narradores, lo que se nota en la facilidad que tiene para publicar sus novelas. En Caídos del cielo, la cuarta, abandona la forma del diario y los ambientes claustrofóbicos para crear una historia actual y cinematográfica. Un joven, un antihéroe moderno pero con profundos sentimientos, encuentra una pistola con tres balas que parecen aguardar unos destinatarios ya previamente seleccionados. Primero mata a un guardia jurado y luego roba un coche con una desconocida, la hija del propietario, que se sentirá fascinada desde ese momento por su secuestrador, con el que mantendrá una extraña relación, también sexual. Los acontecimientos se suceden hasta el trágico y previsible final.

La historia, muy breve y sin apenas intriga, la cuenta el hermano menor del protagonista, y todo recuerda a las típicas narraciones de carretera en las que el viaje en coche es también el símbolo de una búsqueda. La novela tiene 152 páginas, pero en una edición menos generosa se habría quedado en la mitad. La mezcla de violencia y ternura, de poesía y cruda realidad pretende formar sus ejes estilísticos. Esta fórmula la viene repitiendo Ray Loriga desde su primera novela y le ha dado un buen resultado comercial. Su estilo -limitado y forzosamente cinematográfico- impresiona poco.

Adolfo Torrecilla