Brigitta

Bartleby. Madrid (2008). 93 págs. 9 €. Traducción: Ibon Zubiaur.

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Adalbert Stifter (1805-1868) es un clásico de la prosa en lengua alemana, poco conocido y traducido en España. Su vida, llena de dificultades, a pesar de que llegó a ser funcionario del Imperio Austro-Húngaro, contrasta con sus ideales de belleza, de armonía, de perfección moral y estética. En su obra literaria destacan de un modo especial los relatos breves, agrupados casi todos en seis volúmenes con el título de Estudios.

Brigitta (1847) es uno de sus mejores relatos, por la estructura narrativa, con una hábil distribución del tiempo y de la acción; por el estilo, de notable belleza especialmente en las descripciones de paisajes y de los trabajos del campo; y por la historia que nos cuenta. El narrador viaja a las estepas húngaras a visitar a un amigo afincado allí, empeñado en la transformación de aquellas tierras inhóspitas. El lector va conociendo detalles de la vida del amigo, con saltos del presente al pasado, de modo que hasta el final no se desvele la trama amorosa que subyace y que es una historia de perdón.

En el prólogo, Ibon Zubiaur aporta algunos datos sobre la vida de Stifter y la valoración de su obra en su tiempo. Sin embargo, me parece innecesario querer justificar la publicación del relato con disquisiciones sobre interpretaciones “conservadoras” o “progresistas” de Stifter, porque la calidad se justifica por sí misma. Por otra parte, pienso que el castellano de esta agradable edición hubiera necesitado una revisión a fondo.

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