Beatriz y los cuerpos celestes

Lucía Etxebarria

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Destino. Barcelona (1998). 267 págs. 2.200 ptas.

Con Beatriz y los cuerpos celestes, Lucía Etxebarria (1966) ha obtenido el Premio Nadal. Anteriormente había publicado Amor, curiosidad, prozac y dudas (Plaza & Janés), novela de pretensiones feministas que se vendió bastante bien arropada por un marketing que ha conseguido que se hable más de la autora que del libro.

Beatriz… es la historia de un desarreglo emocional. La joven narradora, Beatriz, bisexual convencida y declarada, se traslada a Edimburgo para poner tierra por medio, movida por la tirante relación que mantiene con una madre incapaz de comprenderla. Beatriz intenta reconstruir su vida sentimental, siempre en un territorio de amores oblicuos y confusos, donde el sexo, explícito o implícito, tiene un considerable papel. Como telón de fondo, dos ciudades, Edimburgo y Madrid, y la agria descripción de drogadictos problemáticos y de personajes que luchan por asimilar sus desarreglos interiores.

La narradora intenta de vez en cuando ponerse lírica para reflejar su estado de desamparo interior, pero esos efluvios se reducen a tópicos y desgarros previsibles. El ritmo, como en su anterior novela, es trepidante y dinámico, con muchas referencias a la actualidad: de ahí su valor sociológico y testimonial. El día que le concedieron el premio, Lucía Etxebarria pronosticó que esta novela iba a ser bastante polémica. Para que así fuera, durante la presentación del libro en Madrid repartió un fanzine en el que, además de explicar su intención al escribir esta novela, aprovechó la ocasión para repetir su credo feminista. Si su valía literaria se presta a la polémica, de lo que no cabe duda es que estamos ante una profesional del marketing literario.

Adolfo Torrecilla

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