Astrid y Veronika

Salamandra. Barcelona (2009). 222 págs. 15 . Traducción: Gema Moral Bartolomé.

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De la autora, sabemos que nació en Estocolmo, que es licenciada en Derecho y que, después de haber trabajado en temas financieros y de haber viajado por diversos países, se ha instalado en Nueva Zelanda, donde, además, se ha licenciado en Filología Angloamericana. Esta es su primera novela, publicada en 2005, y acogida con elogios tanto en Suecia como en ámbitos anglosajones.

Astrid, una mujer anciana, que apenas ha salido de su pueblo, se encuentra con Veronika, mucho más joven, que se ha instalado temporalmente en una casa paredaña para terminar una novela. A partir de este encuentro fortuito, se irá desarrollando la amistad entre ambas mujeres, que arrastran un pasado bastante trágico y se lo van desvelando mutuamente.

La novela está bien escrita, bien ambientada (en un pueblo de Suecia) y bien estructurada, con capítulos alternos en que actúan las voces de ambas mujeres. Podría decirse que las dos se transforman gracias a la amistad, se redimen en cierto modo de su pasado, más dramático en el caso de Astrid que en el de Veronika.

Como elogio de la amistad, la novela es un acierto y es una invitación a enfrentarse a los problemas y a fijarse en los aspectos positivos de la vida y a buscar el bien del otro a través de pequeños detalles que humanizan el día a día. Sin embargo, el trasfondo es de relativismo, de ausencia de un sentido claro de la existencia (la religiosidad, cuando se nombra, se reduce a puro formalismo cultural), lo que conduce a un clima de angustia, que es bien distinto del remordimiento por el mal cometido. Interesante reflejo de lo que sucede en tantos países desarrollados.

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