Áspera nada

Rialp.

Madrid (2014).

70 págs.

9,50 €.

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Una versión de esta reseña se publicó en el servicio impreso 31/14

El poemario Áspera nada, de Juan Meseguer (Madrid, 1981), ha obtenido un accésit del último premio de poesía Adonáis, uno de los más prestigiosos de España. Meseguer ya obtuvo otro accésit en 2006 con Bancos de arena. Posteriormente consiguió en 2011 el premio Arcipreste de Hita con Un secreto temblor, editado en Pre-Textos. Estos tres poemarios han convertido a Juan Meseguer en una de las promesas más sólidas de la joven poesía española.

En Áspera nada insiste el autor en las formas y temas que le permiten utilizar la poesía para mirar el mundo y su propio interior en busca del camino para alcanzar la felicidad. En ese viaje poético, Meseguer descubre como meta existencial el amor humano y el amor divino, con frecuentes referencias bíblicas y cristianas.

La forma elegida es el poema breve, con el que Meseguer intensifica la profundidad de sus ideas y mensajes poéticos. Esta concentración se sustenta sobre la agudeza y el ingenio conceptual.

Como en sus anteriores poemarios, hay una incisiva crítica a algunas tendencias actuales. Combate el autor los lugares comunes, los tópicos sociales, ciertas modas religiosas y filosóficas. Resulta brillante su poema “Posmodernidad”, que comienza con estos irónicos versos: “En la Escuela de la Nada, / el pensamiento débil / es el mejor alumno”. La homogeneización de ciertos sentimientos lastra el desarrollo armónico y cohesionado del hombre, que se convierte en un juguete roto en manos de ideologías tendenciosas y cojas. Este análisis crítico de la realidad no lleva al autor a encasillarse en una fría torre de marfil. Al contrario, el contacto ordinario con la realidad le hace sentir como suyas “las llagas de este mundo”, como se titula uno de los apartados del libro.

La búsqueda de sentido la cifra el autor en el amor humano y divino, que aparece descrito con un lenguaje cotidiano lleno de expresiones coloquiales y también bíblicas. A veces el tono se encrespa y alcanza resonancias proféticas, un recurso para poner el dedo en la llaga. Pero su espiritualismo es siempre atrayente, una excelente propuesta para ganar en densidad, intimidad y profundidad.

Áspera nada contiene poemas de gran belleza e intensidad. Con un estilo contemporáneo (y con las lógicas influencias de otros poetas), Juan Meseguer ha construido una sugestiva mirada poética, irónica, esperanzada y cercana con la que, además, analiza críticamente la realidad.