Aprendiendo a querer

Númenor. Sevilla (2007). 334 págs. 22 €.

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En 1977, Carmelo Guillén Acosta (Sevilla, 1955) ganó un accésit del Premio Adonais de Poesía con Envés del existir, su primer libro. Catedrático de enseñanza secundaria desde 1979, dirige actualmente la colección Adonais de poesía y realiza una importante labor de promoción de jóvenes poetas.

En Aprendiendo a querer se reúne su obra lírica publicada hasta la fecha, revisada por el propio autor. Se trata de siete poemarios, en los que ha introducido algunos cambios o a los que ha añadido algunos poemas; se incluyen, además, cinco inéditos y otros poemas publicados en diversas revistas literarias, reunidos con el título de Doble luz.

Además del citado accésit, Carmelo Guillén ha recibido otros importantes galardones como el Primer Premio Internacional de Poesía San Juan de la Cruz (1990), por La ternura infinita, y el Premio Tiflos de la ONCE (1995), por Humanidades.

Como dice Julio Martínez Mesanza en el prólogo, “Carmelo Guillén Acosta es un poeta de amor”, y añade: “Muy pocas obras poéticas giran con tal intensidad en torno a ese amor que no pide nada a cambio; muy pocas reflejan de manera más pura la desinteresada entrega de quien ama en serio”. Amor y esperanza por la sendas de la tradición cristiana, que tantos y tan altos frutos ha dado a la poesía española desde sus inicios. Por esto se trata de un canto a la vida, de un elogio de la existencia cotidiana, de una poesía que podríamos llamar extrovertida, contagiosa, inconfundible, en la que formalmente conviven con acierto la tradición culta con la popular y con modos de expresión lírica más modernos. Con variados recursos literarios (abundancia de versos alejandrinos y de endecasílabos, encabalgamientos, inclusión de frases coloquiales o de dichos populares con ligeros retoques…), siempre llama la atención su musicalidad, su ritmo muy originales, su sintonía con el lector. Ese tono festivo, no exento de ternura, no es nunca superficial ni escapista, sino que surge del convencimiento, que remite al Cantar de los Cantares, de que el amor es más fuerte que la muerte.

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