Antología del cuento portugués

Alfaguara. Madrid (2002). 598 págs. 19,90 €.

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João de Melo, autor de la novela Gente feliz con lágrimas, actual consejero cultural de la embajada de Portugal en España, es el responsable de esta completa antología del relato breve portugués de los siglos XIX y XX. El relato breve, tal y como hoy se entiende, surge con los escritores románticos, quienes fueron desgajando poco a poco el relato de la ambientación de leyenda y del carácter oral y costumbrista que lo caracterizaba hasta ese momento. La influencia de los autores ingleses y franceses, el predominio del realismo y la consolidación de los periódicos como el mejor medio de difusión, determinaron un género moldeable, pero que refleja como pocos las fluctuaciones de la vida cotidiana, los diferentes modos técnicos de concebir la narración y la personalidad de los escritores.

La antología se inicia con el escritor Alexandre Herculano (1810-1877) y finaliza con José Luis Peixoto (1974). En total, cincuenta relatos, que logran acercar a los lectores españoles la riqueza de la literatura portuguesa. El relato de Alexandre Herculano tiene todavía un aroma de leyenda y unas reminiscencias orales; sin embargo, es el punto de partida de otra manera de acercarse a la realidad, que tendrá continuación en otro de los grandes autores de la literatura portuguesa, Camilo Castelo Branco.

El final del siglo XIX es el del predominio de la literatura de Eça de Queirós, presente en esta antología con un magnífico relato, “Rarezas de una muchacha rubia”. Mario de Sá-Carneiro y Almada Negreiros condensan los nuevos aires del modernismo, muy fértil en la poesía. Hay una buena presencia de autores neorrealistas, que dieron al relato un peculiar aroma urbano y reivindicativo (Soeiro Pereira Gomes, Mario Dionisio, Manuel da Fonseca). La vertiente existencialista está representada por Vergílio Ferreira, con un relato turbador, pero un tanto efectista.

Luego aparecen relatos de novelistas contemporáneos: desde algunos ya desaparecidos, como Miguel Torga y Cardoso Pires, a la generación posterior a la Revolución de los Claveles (Saramago, Mario Claudio, la poetisa Sophia de Mello Breyner, Lídia Jorge, Mario de Carvalho, Luisa Costa Gomes) y algunos de las jóvenes generaciones (José Riço Direitinho, José Luis Peixoto).

El resultado cumple con creces sus objetivos. Y la lectura de estos cuentos permite al lector, a través de estampas estéticas tan diferentes, apresar la multiforme realidad portuguesa.

Adolfo Torrecilla