Ángulo de reposo

Libros del Asteroide. Barcelona (2009). 712 págs. 29,95 €. Traducción: Fernando González.

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Stegner (1909-1993), profesor de literatura en la Universidad de Stanford, fue autor de una amplia obra que abarcó novelas, historia, biografías y ensayos. Tras la excelente En lugar seguro (1987), se publica una novela anterior, Ángulo de reposo, de 1971. El narrador es Lyman Ward, catedrático de historia ya jubilado, que vive solo en la antigua casa de campo familiar de California. A causa de una enfermedad, le amputaron una pierna y vive dependiente en una silla de ruedas. Recientemente divorciado, Lyman se ha propuesto escribir la historia de sus abuelos Oliver y Susan Ward, pioneros que viajaron del Este al Oeste en la segunda mitad del siglo XIX.

No se trata de los típicos aventureros. Susan era una prometedora artista y Oliver un profesional de la ingeniería. Sin embargo, las peripecias profesionales de Oliver van de fracaso en fracaso, aunque ella acompaña a su marido en las oportunidades que van surgiendo. Los continuos viajes, con los hijos que van llegando, suponen un enorme sacrificio para Susan, que ve cómo su estancia en el Oeste la aleja de un mundo cultural al que no quiere renunciar. Su contacto con ese mundo elitista son Augusta y Thomas, un matrimonio de intelectuales con los que Susan, mantiene una íntima relación de amistad. De hecho, para reconstruir la vida de su abuela, Lyman utiliza sobre todo la correspondencia entre las dos amigas.

El ingrediente más importante de la novela es el retrato de la vida de Susan Ward, excelente personaje que se sale de lo habitual; el relato de su vida ocupa toda la novela: su estancia en Nueva York; la idílica amistad que mantiene con Augusta, al principio con matices ambiguos por su apasionada intensidad; las dificultades de un peripatético y complicado matrimonio; los sucesivos partos; la compleja relación con Frank, uno de los trabajadores de su marido… Por otro lado está el abuelo del narrador, Oliver, un infatigable trabajador, honrado, soñador, callado. Y también Ángulo de reposo es la novela de la llamada del Oeste, de los pioneros, de la evolución de aquellas tierras y estados.

Pero además de la novela sobre Susan está la novela sobre el narrador, quien al hilo de los sucesos de sus abuelos va desgranando sus opiniones, sus experiencias, las limitaciones de la enfermedad, la ruptura matrimonial, las tensas relaciones con su hijo, el arduo proceso de elaboración de la biografía de su abuela… Lyman se identifica con la escala de valores de la existencia de sus abuelos. No le pasa lo mismo con sus contemporáneos, a los que no entiende y recrimina su desinterés por el pasado y su autosuficiencia. “Soy todo lo que alguna vez fui”, escribe Lyman. Y esta fusión entre el pasado y el presente, entre la historia de su abuela y la suya propia, es, quizás, lo mejor de una novela a ratos morosa y en la que llama la atención el silencio del autor sobre las inquietudes religiosas de los protagonistas, de las que no se menciona nada, salvo que Susan procede de una familia de cuáqueros.

A pesar de su lentitud y del número de páginas, Ángulo de reposo engancha porque contiene una historia convincente, un mundo cambiante y desconocido y unos personajes que, también con sus fracasos y debilidades, muestran la mejor cara del amor y la amistad.

Una novela muy trabajada, para saborear, con la que Stegner consiguió en 1972 el Premio Pulitzer.

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