Amor, verano y guerra

TÍTULO ORIGINALEros, Theros, Polemos

GÉNERO

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Sirpus. Barcelona (2005). 326 págs. 17,50 €. Traducción: Ersi Samará.

La escritora griega Eugenia Fakinu nació en 1945 en Alejandría, aunque pronto se trasladó a Atenas. Se ha dedicado al diseño en revistas, al teatro de títeres y a la la literatura infantil. En 1982 publicó su primera novela de adultos, “Astradení”, a la que siguieron nueve novelas más. “Amor, verano y guerra” es su primera novela traducida al castellano.

Se trata de una ficción que tiene todo la apariencia de una crónica social. Fakinu escribe la biografía de una mujer griega llamada María, que nació en 1919 en la pequeña isla de Simi, en el seno de una familia de pastores sin apenas posibilidades de progreso. La ocupación italiana y la pobreza la empujan a emigrar a Alejandría, por aquellos años considerada como la tierra prometida del Mediterráneo. Su adolescencia transcurre primero en Port Said y luego en Alejandría. Son los años de la II Guerra Mundial, y María, entre el vértigo de los acontecimientos, se hace enfermera y se enamora de un marino irlandés… La tercera parte del relato está narrada por la primera hija de la protagonista, establecida ya en Atenas tras una guerra civil recién terminada y con un régimen político inestable que acaba en la dictadura de los coroneles, hasta el advenimiento de la actual democracia.

La narración no tiene más argumento que la vida de la protagonista, repleta de circunstancias sociales que enlazan con acontecimientos históricos: el desarrollo del Canal de Suez, la Guerra Mundial, los años de preparación para la independencia egipcia y los avatares de la joven nación griega. Los personajes, a pesar de su leve consistencia, transmiten una fuerza de sentimientos y conductas que dan solidez al papel que les ha tocado vivir. La lectura de “Amor, verano y guerra” resulta diáfana y sorprende cómo se puede hablar de tanta riqueza humana con recursos tan simples.

Ángel García Prieto

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares