Amanda, querida

Antonio José Alcalá

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Ediciones Internacionales Universitarias. Madrid (2000). 220 págs. 1.600 ptas.

Telela, ya en su madurez, cuando sus hijos están en la universidad, escribe una larguísima y desordenada carta a Amanda, su gran amiga de la infancia, en la que le cuenta las vicisitudes que han rodeado su matrimonio hasta la muerte del marido en circunstancias un tanto ambiguas. La acción se desarrolla en Madrid, Barcelona y Jaén.

La novela es dura, pues el marido -poeta que compagina la creación literaria con diversas ocupaciones relacionadas con los negocios- pasa por diversas situaciones límite: alguna infidelidad matrimonial, negocios turbios, drogadicción. Como contraste está la actitud de la narradora, que compagina la arquitectura y la pintura con las tareas de ama de casa.

Telela arriesga todo por sacar adelante su matrimonio y a sus hijos, y trata de comprender a su marido, que sobre todo es un artista, y sabe perdonar porque sabe amar. Los frecuentes saltos en el tiempo pueden desconcertar al lector, pero responden al tono intimista de la novela, que es un largo monólogo, un descargo de conciencia impetuoso. El estilo es cuidado, avasallador a veces, con abundantes descripciones de los variados ambientes en que se desarrollan los acontecimientos, y con frecuentes consideraciones críticas sobre la sociedad actual y la condición humana. Al final, queda en pie la figura atractiva de la narradora, su valentía ante las dificultades, su personalidad. Más dudosa es la apropiación que el autor hace de poemas ajenos, que atribuye al protagonista de su novela, aunque lo advierta en una nota aclaratoria inicial. Antonio José Alcalá, autor también Escalera de sinvergüenzas, tiene excelentes dotes de narrador.

Luis Ramoneda