Al calor del día

Miguel Naveros

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Alfaguara. Madrid (2001). 412 págs. 2.850 ptas.

Miguel Naveros (Madrid, 1956) publicó hace dos años su primera novela, La ciudad del sol, torrencial narración de más de seiscientas páginas en la que recorría la historia del último siglo de una ciudad andaluza, presumiblemente Almería, donde vive el autor.

Esta segunda es, sólo aparentemente, algo más contenida: baja el número de páginas pero aumenta el de historias cruzadas y sigue fiel a una expresión verbal exuberante y caudalosa. Multitud de personajes y de situaciones conforman un mosaico de un día de 1999 en Almería, y sirven al autor para pasar revista a cuestiones de actualidad social como emigración, homosexualidad, delincuencia, prostitución, violencia doméstica y ecología, o darnos sus puntos de vista sobre profesiones populares como la de policía, entrenador de fútbol, político, empresario o periodista. Los personajes están de un modo u otro relacionados entre sí, compartiendo una atmósfera opresiva de calor, lo que obliga a una arquitectura narrativa compleja pero que consigue evitar el artificio. Toda la narración está muy pegada al terreno por los lugares que describe y por el tono de lenguaje de cada tipo de personaje, y esto transmite cercanía y verosimilitud.

La mirada del escritor siempre selecciona, transforma y recrea la realidad. Como en esta ocasión se hace con visión globalizadora, se echa en falta que no haya incluido también situaciones positivas (matrimonios felices, profesionales honrados, etc.) tan reales -y desde luego más numerosas-, aunque menos novelescas que las que se describen. Naveros tiene buen oído para el lenguaje coloquial y lo transmite con acierto. Los diálogos son ágiles y bien construidos. Sin embargo, debe perfeccionar la voz del narrador, puesto que ralentiza demasiado la acción, además de divagar y castigar al lector con unos periodos sintácticos largos y con una puntuación heterodoxa y artificial.

Javier Cercas Rueda

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