Volver

Guion: Pedro Almodóvar.
Intérpretes: Penélope Cruz, Carmen Maura, Lola Dueñas, Blanca Portillo, Yohana Cobo.
111 min.
Adultos. (S)

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Sole y Raimunda son hermanas y viven en un barrio madrileño. Hace unos años, sus padres murieron en un incendio. Raimunda está casada y tiene una hija adolescente. Un terrible acontecimiento y una sorprendente aparición provocan un vuelco en la vida de la peluquera Sole y la camarera Raimunda.

Con esta rocambolesca comedia dramática con ribetes sobrenaturales y tintes negros Almodóvar se resarce con creces del patinazo narrativo y estético que supuso La mala educación.

Volver confirma la buena mano del realizador para las películas chispeantes de abrumador protagonismo femenino. Hay un recurrente planteamiento temático en la filmografía de Almodóvar: la soledad de las mujeres, tantas veces objeto de la infidelidad del hombre, al que ataca de modo inmisericorde. De nuevo, emerge la figura de la madre como punto de apoyo esencial de sus siempre desestructurados núcleos familiares.

Almodóvar no ha variado su estética ni se aventura fuera de los límites de un mundo bastante estrecho (parece incapaz de evitar algunas constantes como la prostitución, las drogas, los abusos sexuales). En esta ocasión, ha evitado la artificialidad extravagante de muchas de sus historias, aunque el argumento de Volver es ciertamente alambicado y fronterizo. Almodóvar lo sabe y consciente de su estancamiento ha elegido un tratamiento distinto que apela al lado menos frecuentado por él de una dicotomía antigua como el cine: campo-ciudad, pueblo-capital.

La estética es menos recargada que en películas anteriores, con un predominio de los colores primarios, usados con gran primor en secuencias muy bien planificadas e iluminadas. Se repite el recurso a planos cenitales que persiguen el pleonasmo (planos-detalle del cuchillo ensangrentado, un plato de caldo que sirve Agustina a Sole durante el velatorio, el escote de Raimunda), un defecto habitual en el director español, que no renuncia a una autocomplacencia que resulta cargante y perjudica sus películas. La fotografía, el montaje y la música tienen gran calidad.

Almodóvar demuestra su gran capacidad en la dirección de actrices, muy brillantes todas, alrededor de una estupenda Penélope Cruz, cuya caracterización apela a la Sofía Loren más popular, a la Anna Magnani de Rossellini. Los diálogos logran con frecuencia una muy divertida espontaneidad, que en ocasiones es arrolladora.

En definitiva, un Almodóvar menos estridente, más tiernamente cercano a la gente corriente, nostálgico de la vida tradicional, crítico con la telebasura, respetuoso con la religiosidad popular, admirador del eterno femenino sacrificado y solidario, buen narrador.