Un abril encantado

TÍTULO ORIGINAL Enchanted April

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Director: Mike Newell. Intérpretes: Josie Lawrence, Miranda Richardson, Joan Plowright, Polly Walker, Alfred Molina, Jim Broadbent.

De las muchas películas -y no sólo británicas- que últimamente se realizan sobre novelas fin de siglo, podría preguntarse si es eso cine o no es más bien novela en imágenes. El cine se pone al servicio del lenguaje narrativo, como si el cine no tuviera su propio lenguaje.

No es que el resultado sea malo, muy al contrario. Hay además decisivas razones comerciales, frente a la poderosa industria-USA, que parecen traer como resultado la mayor gloria de la novela.

En este caso, la novelista fue la austriaca Elisabeth von Arnim. La película se ha rodado en el mismo castillo medieval de Portofino que ella alquiló en 1921 para escribir Un abril encantado. Supuso trabajo al equipo técnico de la película lavar la cara al castillo y sus jardines para que se parecieran a los narrados por la von Arnim.

Pero todo debe de estar valiendo la pena en el aspecto económico, pues la película viene avalada por dos Globos de Oro -a Miranda Richardson como mejor actriz principal, y a Joan Plowright como mejor actriz de reparto- y dos candidaturas a los Oscars -a la Plowright y al vestuario de Sheena Napier-.

El director, Mike Newell, es conocido sobre todo por su éxito con Bailar con un extraño. Elisabeth von Arnim calificó su novela de “libro feliz”, y cabe decir lo mismo de la película: final feliz, historia amable, belleza ambiental… Quizá realizada con secuencias demasiado breves, ritmo en exceso sincopado, que no marca bien el paso de los días; pero, en fin…

El argumento es éste: cuatro mujeres londinenses huyen al citado castillo italiano un mes de abril. Por uno u otro motivo todas están deprimidas u oprimidas, dos por su mal entendimiento con los maridos, otra por la vejez y el aislamiento, y la cuarta por su excesivo y agobiante éxito social. El despejado cielo, las flores, el mar…, y la soledad y el silencio hacen el milagro: cada una a su modo y según su necesidad, examina su vida, busca y encuentra: las dos primeras reconquistan el amor de sus maridos; la vieja señora, la generosidad; y la joven frívola, la belleza interior, del alma.

Parecería una lección moral, y en el fondo lo es. Pero en la superficie se muestra como una amable y amena, y hasta humorística, historia de belleza, dolor y amor. Un libro feliz.

Pedro Antonio Urbina

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