Tormenta de hielo

TÍTULO ORIGINAL The Ice Storm

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Director: Ang Lee. Guión: James Schamus. Intérpretes: Kevin Kline, Joan Allen, Adam Hann-Byrd, Christina Ricci, Jamey Sheridan, Elijah Wood, Sigourney Weaver. 110 min. Adultos.

El banquete de bodas; Comer, beber, amar; Sentido y sensibilidad y ahora Tormenta de hielo convierten al taiwanés Ang Lee en uno de los más valiosos directores actuales. Sobre la novela de Rick Moody, reescrita para el cine por James Schamus, obtuvo el Premio al Mejor Guión en el Festival de Cannes de 1997; y esta es otra característica de Ang Lee, su trabajo sobre muy buenos guiones, que respeta e interpreta a la perfección.

La acción tiene lugar en New Canaan (Connecticut), en noviembre de 1973, en torno al Día de Acción de Gracias, fecha de una memorable tormenta de hielo: magnífico escenario natural, en el que se cumple el trágico desenlace de la película, tras el contrapunto patético de una inmoral fiesta de sociedad, que pretende desenfado frívolo.

Los protagonistas adultos, el matrimonio Hood y el matrimonio Carver, muestran en sus vidas el fruto de las conquistas hippies de la década anterior: inmadurez, insatisfacción interior, desorientación moral y una desencantada vuelta a las formas sólo exteriores (y por eso hipócrita) de la tradición. Los cuatro hijos adolescentes de estas familias no tienen en sus padres ni atención ni orientación ni autoridad: viven de un modo aún más desastroso psicológica y moralmente, sin referencia religiosa alguna. A esa realidad negativa, familiar y personal, se añaden las consecuencias de la guerra de Vietnam, los escándalos en torno a Nixon…, señalados con adecuadas presencias televisivas y frases cotidianas.

El ambiente de época está precisado con minuciosidad, y con tal naturalidad que podría pasar inadvertido. La belleza de las cosas, fotografiadas con mimo, como quien busca y encuentra la palabra precisa, hacen pensar en la labor de un poeta. Cada escena o secuencia tienen la luz y el color adecuados, que subrayan su sentido.

Guión y dirección llevan a cabo una magistral tarea de composición y descomposición de un mosaico viviente con los personajes: además de los ocho miembros de las dos familias, aparecen muchos otros personajes. Cada uno es presentado en su individualidad e interioridad, a ritmo pausado, que se hace vivaz al cobrar su papel en el grupo, y se acelera al llegar al desenlace y descomposición del mosaico.

Este mosaico es la familia -una constante en las obras de Ang Lee-, y también la comunidad. El elemento de cohesión narrativa de esas piezas humanas es el adolescente de más edad de una de las familias protagonistas: voz en off, lectura de Los cuatro fantásticos -historieta de ciencia-ficción- en sus largos desplazamientos en tren…, historieta que se levanta como alegoría de lo que está sucediendo en la realidad.

Realidad familiar que es juzgada por este adolescente -según su situación de hecho- como una nada de la que el hombre sale, y a la que al final de sus días se ve obligado a volver. Pero los hechos mismos en la sociedad, la tormenta de hielo exterior, la fría inmoralidad humana y su crueldad, le presentan la familia como el único reducto interior… -o palestra o base de la sociedad-, a pesar de los pesares, ciertamente.

Pedro Antonio Urbina

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