South Park: más grande, más largo y sin cortes

TÍTULO ORIGINAL South Park: Bigger, Longer & Uncut

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Director: Trey Parker. Guión: Trey Parker, Matt Stone y Pam Brady. Recortables animados. 80 min. Adultos, con reparos.

Los niños estadounidenses se fascinan por una cutre película canadiense para adultos, y comienzan a imitar la actitud grosera e irreverente de sus protagonistas. Esto provoca la indignación de los padres, que se organizan y presionan al presidente Clinton para que declare la guerra a Canadá. El Diablo, cuyo actual amante en Sadam Hussein, intentará aprovechar la situación para hacerse con el control del mundo.

Este largometraje se autocalifica como “más grande, más largo y sin cortes”, en comparación con la serie televisiva en que se basa. Deberían haber añadido que es también más descerebrado, más soez, más blasfemo… Ciertamente, la película confirma la agilidad narrativa y la gran expresividad que imprime Trey Parker a sus recortables animados, que llevan al extremo el feísmo minimalista de Los Simpson, Rugrats o Beavis & Butt-Head. También cabe elogiar el meritorio trabajo de doblaje y la calidad musical de las canciones, una de las cuales -Blame Canada- fue candidata al Oscar 1999.

Sin embargo, todo esto se pone al servicio a un guión demencial, de trama absurda y rebosante de mal gusto, cuyo único objetivo parece ser escandalizar y alentar un hedonismo enfermizo, altamente corrosivo en sus constantes obsesiones sexuales. Este planteamiento -similar al que usó Trey Parker en Cannibal! The Musical y Orgazmo, sus dos mediocres películas de acción real- devalúa los aciertos formales de la película y ciertas críticas lúcidas que lanza contra la fascinación por la violencia en la sociedad norteamericana y contra algunas hipocresías de la cultura de lo políticamente correcto. Además, limita el alcance de la película a un público adulto con la sensibilidad a prueba de bombas.

Jerónimo José Martín