Sostiene Pereira

Director: Roberto Faenza. Guión: Roberto Faenza y Sergio Vecchio. Intérpretes: Marcello Mastroianni, Stefano Dionisi, Nicoletta Braschi, Daniel Auteuil. 104 min.

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Antonio Tabucchi se ha convertido en uno de los mejores escritores italianos actuales. Sostiene Pereira (ver servicio 55/96) es su obra más popular, de modo que su adaptación fílmica suponía un reto apetecible pero díficil. El propio Tabucchi ha revisado los diálogos de esta versión; sin embargo, el resultado no es del todo satisfactorio.

La acción transcurre durante 1938 en una Lisboa agitada por la dictadura de Salazar, la cercana guerra civil española y la ascensión del fascismo y del nazismo. Estos hechos provocan una reconversión ético-política en Pereira (Marcello Mastroianni), un periodista viudo, achacoso y cobarde, que dirige la página literaria de un diario católico lisboeta. El detonante será su encuentro con un joven e idealista revolucionario italiano que le irá implicando poco a poco en la lucha contra la dictadura salazarista.

El italiano Roberto Faenza (Copkiller, Mio caro Dottor Grasler) no ha arriesgado en su puesta en escena; temeroso de malograr la obra de Tabucchi, ha respetado incluso su desarrollo en off, como si fuera un informe judicial. Esto hace que la película resulte en exceso literaria, hasta el punto de que sus pulcras imágenes se limitan con frecuencia a servir de pura ilustración de los diálogos. También el trabajo de los actores se resiente de este academicismo.

Tampoco acierta Faenza a traducir bien los mensajes de fondo de la novela. Ciertamente, Tabucchi da en su obra una visión algo tendenciosa y maniquea de la guerra civil española, sobre todo de la posición de la Iglesia. Pero suaviza esta deformación con un tono lleno de humanidad y respetuoso con las convicciones católicas de Pereira. Faenza, por el contrario, tiende hacia la caricatura al tratar estos temas, como se aprecia en sus ridículos retratos del confesor de Pereira y del director de su periódico. Más aceptable resulta su alegato romántico en pro del compromiso político-social, sobre todo de los periodistas.

De todas formas, la calidad del argumento, la belleza de la fotografía de Blasco Giurato y de la partitura de Ennio Morricone, y el buen hacer de Mastroianni, hacen que la película se vea con interés.

Jerónimo José Martín

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