Shine

Guión: Jan Sardi
Intérpretes: Geoffrey Rush, Armin Mueller-Stahl, Noah Taylor, Lynn Redgrave, Googie Withers, Sonia Tood, John Gielgud
105 min.

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Es una extraña historia real. Extraña, porque el biografiado vive, y ni él ni su mujer -que han cooperado en la película- han querido despejar las brumas y lagunas de la historia. Para la obra de arte que es este film, eso no es un inconveniente, muy al contrario. El director usa muy bien esos silencios.

David Helfgott es un niño judío australiano portentosamente dotado para el piano. Vive dominado por su tiránico padre, obsesionado por el triunfo de su hijo. David, torturado adolescente, obtiene premios y becas. Al entrar en la mayoría de edad se aleja de su padre, que le repudia para siempre; tras un grandioso triunfo, sufre un trastorno mental; es internado durante diez años. La película comienza, David adulto, con su lenta reaparición como pianista, siempre raro y excéntrico, desequilibrado. Frecuentes flashbacks, muy bien ordenados, reconstruyen su historia en un crescendo de intensidad dramática, de suspense, de documental naturalidad, de creciente goce al recuperar el piano, éxtasis que se transmite al espectador que pueda apreciar la música.

La mayor parte de los conciertos están interpretados por el propio David Helfgott: el n. 3 en re menor de Rachmaninoff, y su Preludio en do menor. Rapsodia húngara n. 2, La campanela y Sospiro. Preludio n. 15 de Chopin. El vuelo del moscardón. Y otros grandes autores e intérpretes. Pero, además de la música, la biografía alcanza fuerza y convicción, ternura y patetismo, con la inquietante y estupenda actuación de Geoffrey Rush, premiada recientemente con el Globo de Oro al mejor actor; también es magnífica la de Noah Taylor como David joven, genio que se va truncando.