Durante el periodo de la Tercera Guerra Carlista, a finales del siglo XIX, varias mujeres aparecen estranguladas ferozmente en las afueras de Vitoria. Ángela Berrosteguieta, hermana de una de las víctimas, está dispuesta a descubrir al culpable de las desgracias.
El director de la película es David Pérez Sañudo, que hasta ahora se había iniciado con dos películas más intimistas como Ane y Los últimos románticos. Con una fotografía muy cuidada, la trama enmarca con precisión la época con un excelente diseño de producción. Cada fotograma sirve para reforzar la crudeza de la guerra, que deja entrever otros aspectos de la condición humana, a cual más deplorable. Hay que tener en cuenta que en ese tiempo, el país tiene que lidiar con dos guerras simultáneas: una librada en el campo de batalla, y otra, más silenciosa, desarrollada en el seno de la sociedad y que afecta profundamente a la dignidad de unas víctimas que jamás imaginaron verse abocadas a tal destino.
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La correción formal de la película es compatible con un desarrollo de la trama y los personajes algo plana, con la excepción de los dos protagonistas. El instinto salvaje del asesino, llamado el “Sacamantecas”, representado por Antonio de la Torre, contrasta con la cabeza y actitud fría de la protagonista, Ángela Berrosteguieta, interpretada por Patricia López Arnaiz, que desafía hasta a la propia policía.
El euskera como idioma principal otorga al filme una notable autenticidad, basándose en el arraigo cultural de la población vasca y su relevancia en aquella época. La banda sonora complementa a la escena del modo más acertado, logrando crear una estética lúgubre al tiempo que épica, que realza la narrativa.