Red de mentiras

Guión: William Monahan. Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Russell Crowe, Mark Strong, Golshifteh Farahani, Vince Colosimo. 128 min. Jóvenes. (V)

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Dos grandes actores son el principal reclamo de esta historia de espías de la CIA que persiguen a terroristas en países islámicos. DiCaprio es un veterano agente de campo y Crowe es su jefe en Langley. Ambos tendrán que cooperar con el servicio de inteligencia jordano para atrapar al jefe de una célula terrorista que acaba de cometer devastadores atentados en Europa.

Sin ser una gran película, esta cinta es de las mejores entre las últimas de Scott, el septuagenario director inglés con una carrera tremendamente irregular. El guión es una adaptación de la novela homónima de David Ignatius que ha estado a cargo de William Monahan (El reino de los cielos, Infiltrados). La historia no es especialmente novedosa y se parece mucho a otras películas recientes como Spy Games.

Scott sabe manejar películas de costosa y compleja producción, con múltiples localizaciones, centenares de extras y secuencias espectaculares. Hasta aquí no hay novedades, pero en esta ocasión se le ve más contenido, con un estilo menos publicitario y concentrado en desarrollar bien una historia y cuidar la evolución de unos personajes que, si bien son arquetípicos, dejan escapar destellos de calidad (especialmente el de un gran Russell Crowe, que impone y da miedo, lográndolo de una manera brillante).

Estrenada el 10 de octubre en Estados Unidos, lleva ganados 31 millones (costó 70), una taquilla ciertamente escasa a la vista de los carismáticos nombres del cartel.

Red de mentiras, entretenida y de correcta fractura, se inscribe en una larga lista de películas norteamericanas muy parecidas entre sí que se acercan a la labor de sus servicios secretos con una actitud de admiración-repulsa. En todas termina mandando el espectáculo intrascendente en detrimento de los necesarios matices y de una estructura dramática más sólida y verosímil.

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