Moonlight

Guion: Barry Jenkins (obra de teatro: Tarell McCraney). 
Intérpretes: Trevante Rhodes, André Holland, Janelle Monáe, Ashton Sanders. 
111 min. 
Adultos. (DX)
3 Oscar: Mejor película, mejor actor de reparto (Mahershala Ali) y mejor guion adaptado.

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Moonlight es la historia de un chaval negro que crece en un entorno marginal, rodeado de drogas, abandono y malos tratos por parte de sus compañeros de clase, que, desde pequeño, le insultan llamándole marica.

Esta pequeña película independiente ganó el Globo de Oro al mejor drama y parece ser el único título que puede hacerle un poco de sombra a La ciudad de las estrellas (La La Land) en los Oscar. Estructurada en tres partes, la cinta recoge la vida del protagonista desde que es un niño hasta que es un adulto que supera la treintena. Son muchos los que han hablado de esta película como un Boyhood negro, y se entiende, aunque son dos películas radicalmente distintas en su narrativa. Mientras que la película de Linklater era una película-río en el sentido más clásico, Moonlight es una película-río… solo aparentemente. La cinta contiene una bomba de relojería al final, que es la que explica toda la historia y que, más que con la homosexualidad del protagonista, tiene que ver con la importancia del binomio amor-sexualidad en la adolescencia y cómo pueden marcar esas primeras relaciones toda una vida.

Reconozco que esta bomba, que Jenkins hace estallar en el –literalmente– último minuto y con apenas un par de líneas de diálogo, me hizo cambiar radicalmente de opinión sobre una cinta que, hasta ese momento, me parecía reiterativa, lenta y ya vista. Sigo pensando que Moonlight es una película sobrevalorada y que, en su lento desarrollo y su transitar por lugares comunes, no tiene una excusa narrativa. Pero, al mismo tiempo aprecio una película que, además de estar magníficamente interpretada y no cargar la mano en los aspectos más violentos y sórdidos de la historia, me lleva a alguna parte. Hay mucha película-río que termina naufragando sin llegar a ningún puerto, ni malo ni bueno. Esta, encalla. Y digo encalla porque el lugar donde, más que anclarse, choca el barco, es tremendamente desalentador. Probablemente no podía ser de otra forma. A mí ese desaliento, esa tristeza del juquete roto, dentro de la controversia que puede generar una historia que deja muchas puertas abiertas, me pareció de una estimable honestidad moral. Lo mejor de la película.

Ana Sánchez de la Nieta
@AnaSanchezNieta

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