Mejor… imposible

TÍTULO ORIGINAL As Good As It Gets

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Director: James L. Brooks. Guión: Mark Andrus. Intérpretes: Jack Nicholson, Helen Hunt, Greg Kinnear, Cuba Gooding, Jr., Skeet Ulrich, Shirley Knight, Jesse James. 138 min. Adultos.

He aquí una película marcada por los Globos de Oro (mejor película, actriz y actor), y en carrera hacia siete Oscar. Es ciertamente una comedia divertida, en la que se dosifican con maestría la agilidad narrativa, el humor y la risa, amor y dolor, la ternura y la lágrima, y todo agradable al fin, como requiere una buena comedia. No está sin embargo excluida del género comedia, la seriedad: y en ésta hay algunas ideas serias, que la catarata del humor y la risa no deben hacer tragar inadvertidamente.

Jack Nicholson interpreta a un solitario y rico escritor de novelas románticas, sumamente egoísta y neurótico, esquizofrénico y obsesivo; ofende a todo el mundo de manera cruel (esta crueldad inicial en la película es muy difícil de soportar). Ofende a su vecino de lujoso apartamento, un joven pintor (Greg Kinnear), descaradamente homosexual. Molesta a los clientes y al servicio del restaurante al que diariamente va: sólo la camarera -madre soltera- que le atiende (Helen Hunt), y no quiere en absoluto otra, sabe pararle los pies. Así las cosas, estos tres personajes -interpretados de modo sobresaliente, en especial Helen Hunt- y sus respectivos mundos, personales y familiares, se relacionarán, harán madeja, se desmadejarán, hasta terminar un precioso jersey de vivos colores.

Todo está perfecto y todo es eficaz: la ambientación en sus diversos interiores, el color y vestuario, el ritmo en la dirección y la soltura de la cámara, los diálogos, el medidísimo guión, al que nada falta y nada sobra…, salvo esas ideas serias de fondo -aunque no muy al fondo-; esas ideas están ahí diciendo que está bien y es encantador que el joven pintor ejerza con unos y otros su pasión homosexual (si el escritor no le secunda es porque “no le va”); que es divertido y humorístico que la adorable camarera reciba amigos en su cama, con la aquiescencia de su madre, y la tranquila y “natural” aceptación del niño de ocho años…, etcétera.

El guión está tan bien hecho, los actores son tan simpáticos, todo es tan bonito… que parece que no importa y que yo estoy siendo un aguafiestas. Pero es que una comedia así… no es una fiesta. No.

Pedro Antonio Urbina

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