En la noche del 13 de noviembre de 2015, siete desconocidos sobreviven al asesinato y toma de rehenes por parte de un grupo de terroristas islámicos en la sala de conciertos Bataclan, en París. El paso del tiempo une a este grupo de personas, que asumen de maneras muy dispares el trauma que sufrieron.
Jean Xavier de Lestrade es un director y guionista veterano que empezó su trayectoria con docuseries policiacas de repercusión internacional (El caso de la escalera, Un culpable ideal) y que en los últimos años ha dado el salto a la ficción con thrillers como El caso de Sambre y Laëtitia o el fin de los hombres. En Los que sobrevivieron centra el argumento en el desarrollo psicológico de las víctimas, y en cómo la sociedad intenta recuperar a estos ciudadanos por medio de psicólogos, abogados, etc. Pero especialmente la familia y el resto de supervivientes del grupo es el núcleo dramático de un guion minimalista y enormemente sugerente.
La serie subraya la importancia de escuchar y comprender las diferentes reacciones ante una situación límite, que resultan muy difíciles de verbalizar. El número de capítulos y el metraje favorecen un despliegue progresivo de esa interioridad. Los continuos destellos de humanidad impactan y conmueven sin incurrir en el morbo o en un sentimentalismo superficial. Los saltos en el tiempo, con los que se recuerdan detalles de la tragedia, están milimétricamente concentrados, con escenas breves, impactantes y elípticas. Esta narrativa favorece una sensibilidad exquisita para profundizar en el dolor de los protagonistas, y en cómo la apertura de esas heridas al exterior provoca una serena terapia curativa.
Las relaciones familiares y de amistad están retratadas con especial delicadeza. Las interpretaciones tienen una composición gestual muy genuina, apoyada en diálogos brillantes que expresan con naturalidad la complejidad humana y la esperanza en una reconstrucción después de la debacle. Aunque en el reparto hay actores consolidados como Benjamin Lavernhe (Por todo lo alto, El brindis) o Alix Poisson (Mi primo, Crónicas diplomáticas), la serie destaca por una veintena de secundarios excelentes que construyen una historia que cobra fuerza en cada una de las tramas secundarias, que no solo apoyan a las principales, sino que dan un tono valiosamente esperanzado a un relato que parecía condenado a ser profundamente destructivo.