Levity

Director y guionista: Ed Solomon. Intérpretes: Billy Bob Thornton, Holly Hunter, Morgan Freeman, Kirsten Dunst, Manuel Aranguiz. 100 min. Adultos.

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Sus guiones de Men in Black y Los Ángeles de Charlie no hacían esperar con entusiasmo Levity, debut como director de Ed Solomon. Sin embargo, este intenso drama es uno de los films independientes más destacados de los últimos años, por su hondura dramática y por la alta calidad de su puesta en escena.

Manuel Jordan ha pasado 22 años en la cárcel, pero no ha conseguido quitarse de la conciencia ni de la imaginación el rostro sonriente del joven al que asesinó a sangre fría. Así que ahora vaga como un fantasma por la gran ciudad, intentando rechazar las numerosas tentaciones que le surgen para volver al mal camino. Finalmente, sus pasos tropiezan providencialmente con los de Miles Evans, un enigmático predicador que le da trabajo y alojamiento en un mugriento centro social. Gracias a él, Manuel puede echar una mano a un peligroso grupo de adolescentes negros y sobre todo a Sofía, una joven pija blanca, alcohólica y con una arraigada tendencia autodestructiva. Además, podrá realizar su propósito de ayudar a Adele, la hermana del joven al que asesinó, ahora madre divorciada de un adolescente al borde del abismo.

Sorprende gratamente este vibrante drama de redención, interpretado con maestría por un reparto excelente. Por un lado, el novato Ed Solomon muestra una notable personalidad visual en su puesta en escena hiperrealista, desarrollada con la pobreza de medios y la crudeza expositiva habituales en el cine independiente, pero con una excelente fotografía de Roger Deakins y una planificación casi siempre sugestiva. En este sentido, el trabajo de Solomon con la cámara refleja nítidamente la solidez narrativa de su guión y el calado antropológico de su reflexión sobre el sentido de culpa y sobre la necesidad de arrepentirse, pedir perdón y recomenzar a través de la apertura a los demás. Una reflexión de por sí sugerente y que incluye además un análisis bastante lúcido de las consecuencias trágicas de las rupturas familiares y del escapismo hedonista, así como del valor personal y social de la religión, aunque sea tan singular como la que propugna el visionario reverendo Miles Evans.

Jerónimo José Martín