La mitad oscura

La mitad oscura

TÍTULO ORIGINAL The Dark Half

GÉNEROS

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The Dark HalfDirector: George A. Romero. Intérpretes: Timothy Hutton, Amy Madigan, Michael Rooker.

De aquella su Noche de los muertos vivientes (1969), tan celebrada, surgieron firmes seguidores, como John Carpenter, y las muchas pesadillas en Elm Street, de Wes Craven. El mismo George A. Romero ha continuado la línea de lo que le había dado éxito, sin conseguir otro. Tal vez ahora, después de veinticinco años, y aun sin despreciar sus méritos, se vean mejor los defectos de aquella emblemática película, que se agrandan y repiten en La mitad oscura: no hay personajes, no hay argumento y hay, con desmedido exceso, asco.

El director ha hecho el guión adaptado de la novela del mismo título de Stephen King, y mal. En gran medida la película falla por el guión, al que hay que achacar los defectos antes señalados y la falta de verosimilitud artística de lo que causa el miedo, indispensable gozne en las obras de terror.

La dirección es correcta en su acumulación de situaciones y variadas escenas… El entorno es agradable, sean paisajes, ricos interiores, vestuario… Pero, como contraste a eso, el terror no crece, ni acecha la muerte, ni asedia la angustia, sino que todo se resuelve en algo plano y repetitivo: todo lo que ocurre es previsible.

Sucede que el protagonista, profesor universitario y escritor de gran éxito comercial por la creación de un personaje canalla, que, de algún modo, es su mitad oscura, su tendencia mala, decide un día no escribir más sobre él, sino hacer arte, aunque no tenga la misma aceptación. Sin embargo, el personaje malvado, que no es sólo ficción -no debo explicarlo: es el gozne roto del guión-, quiere impedirlo para no morir… y se enfrenta a su autor.

Se diría una propuesta fantástica y llena de posibilidades. Pues no, se queda en zapatillas, deshilachadas. Timothy Hutton interpreta la mitad luminosa y la mitad oscura con una perfección que va más allá de lo que el texto le ofrece. Aparece en un breve y ridículo cometido aquella delicada, sensible y sutil Julie Harris de Al Este del Edén, Reflejos en un ojo dorado…

Para disimular deficiencias, entra al fin la violencia barata con truculenta casquería, los maquillajes purulentos, las podridas caras desgarradas, pellejos sangrantes y heridas tumefactas en primer plano: el asco supremo.

Pedro Antonio Urbina