La isla de las almas perdidas

Guión: Nikolaj Arcel, Rasmus Heisterberg. Intérpretes: Sara Langebæk Gaarmann, Lucas Munk Billing, Lasse Borg, Nicolaj Kopernikus, Lars Mikkelsen. 100 min. Jóvenes. (V)

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La película comienza en1871, en Copenhague. Una noche de tormenta, en un siniestro local, la “logia de los luchadores del bien” se enfrenta a un terrible nigromante. La historia da un salto de más de un siglo, y en nuestra época vemos a Lulú, una joven de catorce años, a su madre y a Silvestre, su hermano pequeño que, en pleno verano, se trasladan a un aburrido pueblo costero. En ese pueblo va a continuar la lucha entre el bien y el mal: el espíritu de Herman Hartmann, uno de aquellos luchadores del bien, se apoderará de Silvestre; Lulú tendrá que ayudar a su hermano a derrotar al nigromante.

Esta cinta de aventuras producida por Lars Von Trier está destinada al público joven, aunque también a los mayores puede resultar entretenida. La dirección es ágil; los actores son muy buenos; el ritmo es trepidante; y la historia, como corresponde a un filme de estas características, simplifica algunas situaciones y está salpicada de humor.

Pero ya se sabe que allí donde está Von Trier hay extravangancias. La ambientación y tono de La isla de las almas perdidas es realista, y eso confiere a toda la historia un carácter serio y un aire siniestro. Así, tanto la escena inicial en el pasado como las apariciones del nigromante son terroríficas -el actor Lars Mikkelsen habría sido un sensacional Voldemort-; por otra parte, el mundo de los espíritus aparece como algo real y ominoso. Los paladines del bien distan mucho de ser modelos, y ello puede prestarse a equívocos.

Aun así, la película tiene una orientación positiva en sus ideas centrales: la vida tiene un sentido, y ese sentido se lo da el mundo sobrenatural; el mundo sobrenatural existe; también existe el mal y hay que combatirlo. Nada más volver al mundo, Herman pregunta: “¿Quién lucha contra la oscuridad?”; Lulú responde: “Nadie”, y se deja ver que la situación actual del mundo es consecuencia de eso mismo.

La película es entretenida y en el fondo no muy alejada del mundo de Harry Potter o La guerra de las galaxias, aunque la seriedad de la temática y la confusión de ideas respecto al mundo del espíritu la hacen inadecuada para niños.