Happy. Un cuento sobre la felicidad

Guión: Mike Leigh. Intérpretes: Sally Hawkins, Alexis Zegerman, Andrea Riseborough, Samuel Roukin, Sinéad Matthews. 118 min. Adultos. (XD)

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Después de un drama historico-propagandístico (El secreto de Vera Drake), Mike Leigh (Manchester, 1943) vuelve al cine que hizo a principio de los noventa (La vida es dulce y, sobre todo, Indefenso) para ofrecer una comedia sarcástica sobre una extravagante profesora de primaria que se toma la vida de manera tan frívola como surrealista. Poppy es una mujer soltera de 30 años que, a pesar de trabajar con seriedad en el colegio, vive y se relaciona con los demás como una adolescente.

El mayor logro de Leigh es que el espectador consiga trasformar en una cierta empatía el desconcierto que le produce en los primeros minutos la protagonista (desconcierto y ganas de abofetearla). Parte del mérito es de la buena interpretación de Sally Hawkins, por la que obtuvo el Oso de Plata a la mejor actriz en la Berlinale. También sobresalen un par de escenas muy divertidas -la de la clase de flamenco es hilarante- y unos cuantos diálogos bien escritos.

El resto está muy visto y el resultado final es una película desequilibrada, con exceso de metraje y llamativas caídas de ritmo. Leigh parece querer dibujar una Amelie en clave de inglesa urbana y mete en ese saco un montón de temas (la crisis de la madurez, el caos en las relaciones afectivas, la educación, la inmigración…) tratados con tanta superficialidad como desorden. Al final; una comedia excesivamente indigesta, zafia y melancólica o un drama excesivamente vacío. Un Leigh en todo caso menor, muy alejado del nivel de su obra mayor, Secretos y mentiras.