Gozos y dramas del ambiente escolar

Cine en la escuela: "Ser y tener" y "Thirteen"

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No son pocas las películas que se ocupan de la infancia, la pubertad y la adolescencia, frecuentemente contempladas desde la perspectiva educativa, en sus dos sedes más importantes, la familia y la escuela. Dos recientes títulos han despertado interés, no solo entre los críticos sino también en los espectadores. El documental francés Ser y tener muestra el gozo de educar en una pequeña escuela rural francesa. Thirteen es un retrato de los riesgos que corren adolescentes norteamericanas, cuando ni la escuela ni la familia logran contrarrestar una influencia negativa de los coetáneos.

Ser y tener refleja la vida cotidiana en una pequeña escuela rural de la región francesa del Auvergne. Allí, Georges López, un maestro hijo de inmigrantes españoles, enseña a un grupo de alumnos de primaria y de diferentes edades, reunidos en una sola aula, según el sistema de la clase única. Si el cine suele mostrar más bien los aspectos conflictivos de la enseñanza, aquí retrata una escuela donde la tarea pedagógica se desarrolla de un modo entusiasta y sereno.

Caída en picado, a los 13

Thirteen, ganadora del premio al mejor director en el último festival de Sundance, es la opera prima de Catherine Hardwicke, que ha escrito el guión con su hija adoptiva, Nikki Reed. La película es un crudo y terrible relato, con muchas escenas desagradables, sobre el proceso de corrupción moral en el que se ven atrapadas no pocas escolares preadolescentes norteamericanas. Tracy, una chica de trece años, muy apegada a su madre, una peluquera divorciada, sucumbirá a la fascinación por otra alumna, Evi Zamora, la más admirada del instituto por su provocativo modo de vestir y comportarse, que causa sensación entre los chicos.

En EE.UU., donde se habla desde hace décadas del cine teen como de un género más, no se pierde de vista que los adolescentes son los amos de la taquilla. Infinidad de títulos para ellos inundan las carteleras, especialmente en periodos vacacionales, explotando dos filones que no se caracterizan precisamente por su sutileza: las películas de terror protagonizadas por adolescentes y las que podríamos calificar como comedias de desmadre en el instituto, repletas de gags generalmente burdos y elementales.

Son menos frecuentes las películas sobre adolescentes que, más que ganarse la atención de este público, tienen un objetivo más universal, con planteamientos menos comerciales. En este sentido, Thirteen es una propuesta interesante pero hasta cierto punto híbrida. El guión y su plasmación fílmica tiene opciones de marcado carácter comercial, que dificultan que la película, como propuesta intelectual, pueda crecer en estatura desde los puntos de vista ético, sociológico, didáctico, y si se quiere, terapéutico.

Un documental para el gran público

Con el documental Ser y tener, el director francés Nicolas Philibert (Nancy, 1951) ha borrado la imagen del documental serio y aburrido. Como ya hizo la veterana Agnès Varda con Los espigadores y la espigadora (ver servicios 172/02 y 2/03), Philibert demuestra que este género puede ser muy entretenido, y que no tiene por qué ser sinónimo de minoritario, sino que también puede llegar al gran público.

Philibert ha desarrollado la mayor parte de su carrera cinematográfica en el género del documental. Estudió filosofía, pero pronto decidió que lo suyo era el cine. A los 27 años rodó La voz del maestro. En Un animal, animales (1990) cuenta la historia de la galería zoológica del Museo Nacional de Historia Natural de París, que estuvo cerrada al público durante 25 años. Este trabajo mereció el premio al mejor documental europeo del año. El país de los sordos o La cosa ínfima son algunos de sus últimos trabajos, que no llegaron a estrenarse en España. Con Ser y tener parece haber logrado la fórmula para que un documental llegue al público y sea un éxito de crítica y taquilla. La película la han visto hasta el momento un millón ochocientos mil espectadores en toda Europa.

Alberto Fijo