Falsa identidad

TÍTULO ORIGINAL Domestic Disturbance

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Director: Harold Becker. Guión: Lewis Colick. Intérpretes: John Travolta, Vince Vaughn, Teri Polo, Steve Buscemi, Matthew Leary, Susan Floyd. 89 min. Jóvenes-adultos.

Desde que protagonizó Pulp Fiction, John Travolta ha recuperado parte de la popularidad que perdió en los años ochenta. Sin embargo, no acaba de dar con el papel que le devuelva definitivamente su perdida condición de estrella de Hollywood. Ahora lo intenta de nuevo en Falsa identidad, tópico melodrama de intriga, realizado a la manera televisiva por el avezado segundón Harold Becker, experto en películas de fuerte contenido erótico, y cuyos títulos más destacados hasta la fecha han sido el drama premilitar Taps, más allá del honor -donde se dieron a conocer Tom Cruise y Sean Penn- y el correcto thriller político City Hall.

La película describe la tragedia de Frank, constructor de barcos en un pequeña localidad de Carolina del Norte. Tras su reciente divorcio de Susan, intenta rehacer su vida con una chica sin demasiada personalidad. La principal preocupación de Frank es su hijo Danny, un problemático adolescente que no ha asumido el divorcio de sus padres. El chico entra en crisis total cuando su madre le anuncia su matrimonio con Rick, un joven y rico empresario, aparentemente encantador, pero con un punto turbio, que se acrecientará violentamente con la llegada al pueblo de Ray, un impresentable ex compinche suyo.

El guionista Lewis Colick -autor de la excelente Cielo de octubre- acierta al dibujar desde una perspectiva antimaterialista las complejas responsabilidades de la paternidad y las profundas heridas que causa el divorcio, sobre todo en los hijos. Este enfoque da solidez a los conflictos estrictamente familiares que describe la película, encarnados con vigor por el competente reparto y filmados con su fría eficacia habitual por Harold Becker. Sin embargo, la trama de intriga no tiene la misma solidez, y avanza malamente entre tópicos de dramón de sobremesa, algún contrapunto violentísimo y varios pasajes poco creíbles, que incluso rozan el ridículo en algún momento. En todo caso, si no se le exige mucho, la película resulta ágil y entretenida.

Jerónimo José Martín

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