En la cuerda floja

Guión: James Mangold, Gill Dennis.
Intérpretes:
Joaquin Phoenix, Reese Witherspoon, Robert Patrick, Ginnifer Goodwin.
136 min.
Jóvenes-adultos.
(
S)

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Sexto largometraje del neoyorquino de 41 años James Mangold (Girl Interrupted, Cop Land, Identity, Kate & Leopold). Este emotivo biopic sobre el cantante country Johnny Cash ha recaudado casi 100 millones de dólares en EE.UU., una excelente taquilla si se considera que su presupuesto no llegaba a los 30 millones.

La cinta, decididamente comercial, tiene los ingredientes para gustar al gran público aficionado a las historias de superación según los patrones convencionales de Hollywood: la compleja personalidad de Cash (desvalido y tímido, por una parte; fuerte, apasionado e impulsivo, por otra); una música cautivadora y emotiva, con fuerza y ritmo; una tortuosa historia de amor como eje de la narración.

Cash (1932-2003) fue un artista de gran personalidad, un pionero desde el punto de vista estilístico, que fue referencia para posteriores celebridades del “folk rock”, el “country”, el “punk”, e incluso el “rap”. En las dos horas largas de metraje (quizá excesivas, aunque se soportan muy bien), los guionistas hacen un retrato impresionista de algunos períodos de la vida de Cash, desde su triste infancia hasta los momentos de éxito y celebridad.

La estructura del guión de Walk the Line (el título original es el de una canción compuesta por June Carter) tiene muchas similitudes con otro reciente y premiado biopic, Ray. En ambas películas, hay descenso a los infiernos y resurgimiento, ambas comienzan con una infancia traumática. En ambas, se percibe que los guiones no miden bien los saltos temporales y descuidan la evolución de los personajes.

La música, sin duda, es la gran protagonista. Y suena muy bien, en parte, gracias a las sobresalientes interpretaciones de Phoenix y Witherspoon, ambos premiados con el Globo de Oro. El responsable musical de la película es el especialista en música étnica T Bone Burnnet (O Brother!), que realiza un trabajo impecable, con varios momentos llenos de intensidad, entre los que se lleva la palma la brillante versión de Ring of Fire.

El otro pilar de la película es la historia de amor entre Cash y la cantante y compositora June Carter. Gracias a June, Cash vuelve a la práctica religiosa y consigue superar su adicción a las drogas, para resurgir de nuevo como músico de fama y prestigio.

En 1954, antes de iniciar su carrera musical, Cash se había casado con Vivian Loberto. Sin ánimo de juzgar vidas ajenas, no se entiende el desmedido afán del guión por manipular emocionalmente al espectador: Vivian aparece con un carácter poco comprensivo y antipático, cuando todo parece apuntar a que la adicción a las drogas de Cash fue la causa de divorcio acaecido en 1966.