El número 23

TÍTULO ORIGINAL The Number 23

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Director: Joel Schumacher. Guión: Fernley Phillips. Intérpretes: Jim Carrey, Virginia Madsen, Danny Huston, Logan Lerman. 95 min. Adultos. (VSD)

En mala hora se le ocurrió a doña Agatha regalarle un libro a su marido Walter Sparrow. El libro de marras es un “thriller” en el que un detective tipo Philippe Marlowe, “alter ego” del protagonista, intenta resolver una serie de asesinatos y encuentra por todas partes una relación con el número 23. Walter empieza a compartir su obsesión por dicho número, a ver en la novela significados secretos que tienen que ver con su pasado, y a soñar que apuñala a su mujer.

Película ambiciosa como no podía dejar de serlo un “thriller” fantástico de Joel Schumacher (“Tiempo de matar”, “Batman y Robin”, “El fantasma de la ópera”), pero no lograda. Como tantos guiones recientes, la historia que aquí se relata parte de una buena idea y luego cae en la ramplonería. La buena idea es mostrar dos universos paralelos, el de la realidad y el de la ficción, claramente separados al comienzo merced a un buen trabajo de fotografía y color, interpretados por los mismos actores, y ver cómo dichos universos se van asemejando a medida que la historia avanza y resulta cada vez más difícil separar realidad de ficción.

El arranque debería ser trepidante, pero sólo es precipitado porque más que “suspense” hay curiosidad por las coincidencias numéricas: William Shakespeare nació y murió en día 23, Julio César fue apuñalado 23 veces… y así: vemos aparecer el número hasta el aburrimiento. En cuanto al final, los giros “inesperados” del guión no sorprenden porque no son nuevos: los hemos visto muchas veces.

En definitiva, “El número 23” es una obra de entretenimiento que tiene elementos interesantes, en la que destaca la banda sonora, la interpretación de Carrey y la fotografía, pero que debería haber dado mucho más de sí.

Hay que advertir que al parodiar el clima de la novela negra barata, el tono es duro, con sangre, violencia, y a veces un desagradable tono sensual.

Fernando Gil-Delgado