El jardín secreto (1993)

El jardín secreto

TÍTULO ORIGINAL The Secret Garden

PRODUCCIÓN EE.UU. - 1993

DURACIÓN 106 min.

PÚBLICOTodos los públicos

ESTRENO25/03/1994

La cineasta polaca Agnieszka Holland se dio a conocer con sus obras Conspiración para matar un cura (1988), Europa, Europa (1990) y Olivier, Olivier (1992). El jardín secreto, rodada también en el 92, es una producción norteamericana. Está basada en el magnífico libro del mismo título de la escritora inglesa, afincada en su madurez en los Estados Unidos, Frances Hodgson Burnett (1849-1924). Libro sobre la vida de unos preadolescentes, está destinado no solo a esos lectores, sino que es muy orientador para educadores y padres, y, por su espléndida calidad literaria, abierto a todo lector. Tiene en español una muy buena traducción y una muy cuidada presentación en la editorial Siruela.

Algo así requería su versión al cine; y si bien Holland ha hecho una película correcta, no resiste la comparación con la novela. Refleja a bulto, alla grossa, la sutil delicadeza y los finos matices del original.

Una niña, Mary Lennox, huérfana, es llevada a vivir al castillo del señorío de Misselthwaite, propiedad de su tío Lord Craven, viudo atormentado, que ha transmitido la desgana de vivir a su pequeño hijo Colin. La presencia de Mary, de Martha, la joven sirvienta, y de su angelical y rudo hermano, Dickon, traerán la vida y la alegría al muerto jardín de las almas.

Fuertes condicionantes para formar el reparto de actores pueden explicar que en el guion se aumente el papel de la agria Sra. Medlock, ama de llaves, en beneficio de la siempre ajustada Maggie Smith, pero en detrimento del precioso personaje de Martha y en deterioro de la mejor realidad artística de la historia original. De igual modo se aumenta el papel del torturado Lord Craven, en beneficio del actor John Lynch; pero, al hacerle más presente, se deshace gran parte del oscuro temor que una poderosa e inalcanzable figura siempre produce.

Un gran equipo técnico transmite la desolación del yermo frío, la cerrazón del cielo, la lluvia, las opresoras sombras de la mansión… y los tenues colores malva del páramo al llegar la primavera, la abundancia de colores y pájaros… No la elegante sutileza de un gesto, de una palabra precisa, del exacto color del jardín secreto. Y hasta se quitan el espontáneo canto de Gloria de los niños ante la belleza y la figura de Susan Sowerby, arquetipo de la madre; y se reduce el aliento espiritual a solo magia.

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