Hace 20 años, David Frankel –en ese momento conocido sobre todo por dirigir episodios de algunas series icónicas como Sexo en Nueva York o Hermanos de sangre– dirigía una vitriólica radiografía del mundo del periodismo y la moda que adaptaba el best seller autobiográfico de Lauren Weisberger, una periodista que trabajó en Vogue como asistente de la todopoderosa Anna Wintour. La novela se llamaba El diablo viste de Prada y la adaptación al cine tuvo un extraordinario éxito de taquilla: recaudó más de diez veces lo que costó. Un éxito entendible porque, además de localizar la historia en un mundo lleno de glamur y estéticamente supervistoso, añadía un reparto de cinco estrellas liderado por Meryl Streep.
En esta segunda parte, como era de esp…
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