Andrea Spezzacatena fue un joven italiano. Vivía en Roma con sus padres y su familia hasta que, el 20 de noviembre de 2012, decidió ahorcarse en su casa. No dejó ninguna nota y, aparentemente, todo iba bien: la familia, las notas, los amigos… Unos días después, su madre –Teresa Manes– descubrió que Andrea sufría bullying en clase y que en Facebook había un grupo que se llamaba El chico de los pantalones rosas dedicado a insultar a su hijo. Ella sabía perfectamente cuáles eran esos pantalones: unos vaqueros rojos que se le habían desteñido y que su hijo, para quitar importancia al desaguisado, había querido llevar al colegio.
La película, dirigida por Margherita Ferri y guionizada por Roberto Proia, parte del libro homónimo escrito por la p…
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