Amateur

Director: Hal Hartley. Intérpretes: Isabelle Huppert, Matin Donovan, Elina Dowensohn, Damian Young.

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Cuarto largometraje de este director “independiente” (treinta y cinco años), del que, debido al éxito de su segundo y tercer film -Trust y Simple Men-, se ha estrenado mundialmente su primer trabajo, La increíble verdad (ver servicio 79/94).

Tal vez sea buena señal que resulte difícil hablar de Amateur. Cierto que es sorprendente que esta película trate de una ex monja que se dedica a escribir relatos pornográficos, de un gangster explotador y cruel que pierde la memoria y encuentra el amor, de una star de cine porno que quiere rehacer su vida, de otro loco gangster que enloquece aún más…, y también de una policía que sufre por los delincuentes; pero una de las cosas aún más sorprendentes es, por ejemplo, que no haya en ella nada moralmente censurable, al contrario.

No es posible hablar del argumento, pues todo es muy loco, pero humanamente coherente: son personas las que hablan de sí mismas y de los demás, y lo hacen con una perfección insólita: los diálogos son ejemplares. Y son personas las que viven una historia de amor, sexo y dinero. Un rarísimo ensamblaje armonioso de disparate y seriedad, de humor y dramatismo, de risa y lágrimas.

Es cada vez más comprobado -y así lo repiten los grandes genios del arte- que la sinceridad creadora es condición imprescindible; más que condición, causa. Hal Hartley es sincero y tiene verdades que decir; y sabe mirar la vida y sabe también hacer arte con lo visto y asumido. Hay en él una más amplia perspectiva, un ir más lejos -demostradas sus cualidades artísticas de director y guionista-, desde un aliento o latido cristiano, por no decir católico.

Amateur está hecha con muy pocos medios, y se nota, pero no importa. Los actores, empezando por Isabelle Huppert (la ex monja francesa), han creído en la historia y en sus papeles, y consiguen ese difícil equilibrio entre la locura y la genialidad. El encargado de fotografía también, y todos.

Es una lenta película de acción, es como si un tartamudo avisara de un inminente incendio, es una película de suspense y de tiros, que se burla del suspense y de los tiros, mientras habla en serio de otra cosa, de un modo peculiar, nuevo, original y, ciertamente, minoritario. Esa otra cosa es -está dicho antes- el valor del amor, el sentido del sexo y el lugar del dinero.

Pedro Antonio Urbina