100 días con la Tata

100 días con la Tata

TÍTULO ORIGINAL 100 días con la Tata

PRODUCCIÓN España- 2021

DURACIÓN 82 min.

PÚBLICOJóvenes

ESTRENO29/12/2021

GÉNEROS

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La historia detrás de esta película, que ganó hace unas semanas el premio Forqué al mejor documental del año, es la siguiente. Hace un par de años, el actor español Miguel Ángel Muñoz (38 años) decidió cuidar más de cerca a Luisa Cantero (97 años), que no es otra que la tata que le había cuidado a él de pequeño. Le propuso hacer una lista de deseos y hasta decidió rodar con ella una película. Pero, en ese momento, estalló la pandemia y lo que iba a ser una gincana de viajes y experiencias se convirtió en un confinamiento de tres meses en un pequeño piso y con el único objetivo de que ni el virus ni el desánimo hicieran mella en la tata. Uno de los medios que ideó el actor fue hacer un programa por Instagram que llamó Cuarentata y que se convirtió en un fenómeno viral.

Pongamos la venda antes de la herida. 100 días con la Tata no es un gran documental desde el punto de vista cinematográfico. Coincido absolutamente con Javier Ocaña en que hay un error de voz y mirada que le impide convertirse en un buen relato cinematográfico. Y, añado yo, esa omnipresencia del narrador no solo lastra el relato, sino que también deja un poco corto el alcance del mensaje de fondo.

Pero, dicho esto, 100 días con la Tata es uno de esos títulos absolutamente recomendables por lo que encierra de testimonio, de vida, y porque pone encima de la mesa muchos temas que surgieron en la pandemia pero que, con las prisas, las olas y las peleas por las vacunas, tenemos el riesgo de olvidar antes de tiempo. El documental habla del cuidado de los mayores y de lo difícil que se nos hace envejecer, habla del tabú de la muerte y de la felicidad que produce el darse, habla de las prisas y de la pausa y de la inventiva del cariño y del agradecimiento que debemos cuando nos cuidan. Volver a repasar estos temas ahora que se cumplirán dos años del confinamiento es muy oportuno.

El documental es la mayoría de las veces divertido –porque la Tata es un auténtico personaje–, muchas veces tierno y, en ocasiones, un poco impúdico, especialmente cuando se muestran las entrevistas del actor con su psicoterapeuta.

Como decíamos antes, se echa de menos una mirada algo más ajena y, aunque la protagonista sea la Tata y conozcamos muchas cosas de ella a lo largo de los 82 minutos de metraje –desde su sentido del humor a su fuerte carácter pasando por sus profundas creencias religiosas–, personalmente reconozco que me quedo con ganas de saber más cosas de ella. Sobre todo, queda la pregunta –solo parcialmente respondida– de cuál es la receta de la felicidad de una mujer que ha dado todo por los demás, que no tiene –ni ha tenido– dinero, ni títulos, ni siquiera hijos y que afronta la vida y la muerte con alegría… Y sin necesidad de terapia.

Ana Sánchez de la Nieta
@AnaSanchezNieta

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