Además de seguir con el derribo de cruces o el cierre de templos, se ha aprobado una normativa que limita el ejercicio de la libertad religiosa en Internet.
La condena al arzobispo de Lyon por no haber denunciado casos antiguos de abusos de menores suscita importantes cuestiones sobre cómo un obispo habría de afrontar situaciones de esa clase.
La reunión de obispos y superiores religiosos con el Papa ha subrayado la centralidad de las víctimas, la necesidad de transparencia y el papel de los laicos.
Una exploración sobre el sentido de la vida, entendida no como sucesión de hechos, sino como conjunto de relaciones y circunstancias en que se imbrican libertad humana y providencia divina.
No se ha avanzado en las cuestiones doctrinales planteadas por la Santa Sede en 2011, y en la Fraternidad San Pío X sigue habiendo sectores opuestos al acuerdo con Roma.