La convivencia entre cristianos y musulmanes, indispensable para la paz en Nigeria

Lagos. En Nigeria, las relaciones entre cristianos y musulmanes han sido siempre delicadas. Los musulmanes han intentado, de acuerdo con sus creencias, reemplazar la ley civil por la sharía (ley islámica), a la que quedarían sometidos también los no musulmanes. Por eso los cristianos, que son la mitad de la población, siempre se han sentido amenazados.

Esta tensión ha afectado a la estabilidad del país, gobernado por musulmanes durante 17 de sus 36 años de independencia. La situación ha alcanzado el punto en que cada grupo religioso siente que su integridad sólo está asegurada si el gobierno es de los suyos. Hace unos años, hubo gran agitación al difundirse el rumor de que Nigeria iba a entrar en la Organización de la Conferencia Islámica, a la que pertenecen la mayoría de los Estados oficialmente musulmanes. Pero la oposición de los cristianos llevó al gobierno, dirigido por musulmanes, a desmentir el rumor y dejar pasar la cuestión.

Quizá es el deseo de convivir lo que lleva a la mayor parte de los musulmanes a atenuar su deseo de aplicar la sharía en todo el país. O quizá sea el temor a la resistencia de los cristianos si se intentara implantarla fanáticamente. En cualquier caso, la sharía es una aspiración de la mayoría de los musulmanes que se consideran fieles a su religión.

Sin embargo, hay musulmanes que no aplican esta moderación. Es el caso del jeque Abraham Yaquob El-Zak-Zaky, líder de la rama chiíta, un hombre que dice tener por misión convertir Nigeria en un país islámico en el que la ley sea la sharía. Vive en Kaduna, en la zona norte del país, de mayoría musulmana. Pese a que los chiítas tienen muchos rasgos en común con el resto de los musulmanes, son considerados como extremistas por gran parte de sus correligionarios.

Desde 1980, en el Norte hay todos los años algún incidente violento, por el enfrentamiento entre sectas musulmanas, o entre alguna de éstas y cristianos. Los últimos enfrentamientos, producidos el mes pasado en Kafanchan, se han saldado con dos muertes y decenas de detenciones. A esto se suma el arresto, pocos días después, de El-Zak-Zaky y de otros representantes del chiísmo. El-Zak-Zaky está acusado de montar una radio ilegal, dedicada a la propaganda en favor de implantar la sharía en el país, con la que incluso habría obstruido la recepción de la emisora estatal.

El líder chiíta se ha ganado la enemistad del gobierno, pues no admite más ley que la sharía. Pero El-Zak-Zaky no está solo: sus seguidores se han manifestado pidiendo su libertad y se han enfrentado con la policía en Kaduna y Katsina. En Zaria, conocido como el cuartel general del chiísmo, el choque ha sido más violento. La policía intentó impedir una manifestación y murieron cinco personas. Los manifestantes llevaban cámaras de vídeo para grabar el choque con la policía. Las mujeres caminaban junto a los hombres, llevando a sus hijos y cantando canciones de guerra.

Después de los incidentes, reina una calma tensa en el Norte. Los últimos altercados han puesto de relieve el delicado equilibrio en que viven cristianos y musulmanes, especialmente en esa región.

Por su parte, la Asociación Cristiana de Nigeria (CAN), que representa a todos los cristianos del país, ha condenado la violencia y el fanatismo, de cualquier signo religioso. Tras los últimos brotes de violencia, ha pedido restaurar el Religious Advisory Council para promover las relaciones cordiales con los musulmanes.

Ohu Eugene Agboifo

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