Benedicto XVI infunde esperanza a los cristianos de Oriente Medio

Entrevista en el vuelo

En el vuelo a Chipre Benedicto XVI tuvo la habitual rueda de prensa con los periodistas. Le preguntaron en primer lugar por el asesinato en Turquía del presidente de la conferencia episcopal, Mons. Luigi Padovese, ocurrido poco antes del comienzo del viaje.

El Papa manifestó su dolor, pero quiso separar este hecho doloroso de la atmósfera del viaje: “Esperamos aún todas las explicaciones, pero no queremos mezclar ahora esta trágica situación con el diálogo con el Islam y con todos los problemas de nuestro viaje”.

Luego le preguntaron si tenía algún mensaje especial para los habitantes de la isla, y si su visita podría contribuir a resolver la distancia entre la parte griega y la turca.

“Que el Espíritu Santo dirija y consolide esta gran iniciativa eclesial, que pretende restaurar la comunión plena y visible entre las Iglesias de Oriente y Occidente, una comunión que debe ser vivida en fidelidad al Evangelio y a la tradición apostólica, apreciando las legítimas tradiciones de Oriente y Occidente, y abierta a la diversidad de dones con los que el Espíritu edifica la Iglesia en unidad, santidad y paz”, deseó el Papa.

Chipre: crear confianza mutua

Hablando en el campo de deportes de la escuela de San Marón de Nicosia, dirigida por la Iglesia de rito maronita, Benedicto XVI explicó a la pequeña comunidad católica de Chipre (el 3,15% de sus 800.000 habitantes) la necesidad del diálogo interreligioso. El 81,5% de los chipriotas son de religión ortodoxa y el 18% musulmanes.

“Sólo a través del trabajo paciente puede construirse la confianza mutua, superarse el peso de la historia, y lograr que las diferencias políticas y culturales entre los pueblos sean un motivo para trabajar en una mayor comprensión”, les dijo el pontífice. Por eso invitó a los católicos a “crear esa confianza mutua entre cristianos y no cristianos como base para la consolidación de la paz duradera y la armonía entre los pueblos de diferentes religiones, regiones políticas y bagajes culturales”.

El significado del crucifijo

En la Misa que celebró para la comunidad católica de Chipre en la iglesia de la Santa Cruz, en Nicosia, el Papa centró la homilía en la Cruz, e hizo algunas reflexiones que resultan oportunas frente a los que cuestionan la presencia del crucifijo en lugares públicos:

“El mundo necesita la Cruz. La cruz no es sólo un símbolo privado de devoción, no es sólo un símbolo de pertenencia a un determinado grupo dentro de la sociedad, y, en su sentido más profundo, no tiene nada que ver con la imposición de un credo o una filosofía por la fuerza”.

“Habla de la esperanza, habla de amor, habla de la victoria de la no violencia sobre la opresión, habla de que Dios eleva a los humildes, da fuerza a los débiles, vence la división, y supera el odio con el amor. Un mundo sin la Cruz sería un mundo sin esperanza, un mundo en el que la tortura y la brutalidad estarían fuera de control, donde el débil sería explotado y la codicia tendría la última palabra”, subrayó.

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