Podemos: nuevos rostros, viejas ideas

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Duración lectura: 8m. 22s.

En España, la aspiración a renovar la izquierda se ha hecho visible con el ascenso de Podemos tras las elecciones europeas, en las que se convirtió en el cuarto partido con el 7,9% de los votos. Y los sondeos más recientes le sitúan como primera fuerza política en intención de voto, rompiendo el tradicional bipartidismo entre PP y PSOE. La formación liderada por Pablo Iglesias reivindica un nuevo modo de hacer política. Pero la mayoría de sus propuestas para traer el cambio siguen ancladas en viejas ideas de izquierda.

(Actualizado el 28-11-2014)

Los buenos resultados obtenidos por Podemos en los últimos sondeos reflejan que está logrando conectar con muchos ciudadanos hartos de la corrupción, el desempleo, la crisis y un sistema dominado por el bipartidismo. Pero también le han dado una dosis de realidad: con más posibilidades de gobernar, toca arrimarse al centro.

A falta de un programa definido, Iglesias ha empezado a suavizar el de las europeas, donde abundaban las vaguedades y los objetivos que no especificaban el cómo. “Lo hicimos muy rápido y empujados por una ola de ilusión que nos obligó a volar”, admite. Ya no habla de no pagar la deuda sino de reestructurarla, y la promesa de “una renta básica para todos” se sustituye por una “ayuda” a quienes carezcan de ingresos. E insiste en que su modelo económico va en la línea de la tradición socialdemócrata del Norte de Europa (1).

Por el momento Podemos es más un partido de protesta que un partido con propuestas de gobierno

La sociedad, en lucha

La asamblea ciudadana “Sí se puede”, clausurada el 15 de noviembre tras un largo proceso en que se han votado documentos y candidatos en listas abiertas, muestra que Podemos se ha tomado en serio la voluntad de escuchar a sus bases. En este sentido, se distancia del estilo habitual de los grandes partidos de izquierda y de derecha, “la casta” en el lenguaje de Iglesias, expresión tomada de la terminología política en Italia.

La participación ciudadana ha sido precisamente la gran baza de Podemos para articular su discurso de confrontación entre la gente y la casta. “Es la ciudadanía la que tiene que decidir, no la minoría egoísta que nos ha traído hasta aquí”, se leía en el manifiesto que puso las bases en enero de 2014 para articular la candidatura de Podemos para las europeas (2).

Heredero político de los “indignados” del 15M y gestado por personas vinculadas al partido Izquierda Anticapitalista, al movimiento Juventud sin Futuro y por exsimpatizantes de Izquierda Unida (el propio Iglesias colaboró en sus campañas de comunicación), Podemos quiso distanciarse de “la casta” construyendo una formación abierta y democrática.

Pero este nuevo “impulso democratizador” no significa que haya roto con la visión marxista de la sociedad como conflicto de intereses económicos. La dialéctica entre la gente y la casta no es sino la enésima repetición de la retórica “oprimidos contra opresores”, a la que también se ha apuntado la nueva ola de líderes populistas latinoamericanos de izquierda (cfr. Aceprensa, 27-05-2014).

El admirable proceso deliberativo usado en la asamblea tampoco ha impedido las luchas de poder interno, aunque al final Pablo Iglesias se ha llevado el gato al agua (el 88% de los votos) con su propuesta de un secretario general en vez de una dirección colectiva.

Lejos de la izquierda europea

Desde los tiempos del Nuevo Laborismo de Tony Blair, la socialdemocracia europea se ha esforzado por buscar “una sinergia entre los sectores públicos y privados, aprovechando el dinamismo de los mercados pero teniendo en cuenta el interés público”, en palabras del sociólogo británico Anthony Giddens (3).

La aspiración a una tercera vía que articule el papel del Estado, el mercado y la iniciativa social encontró eco en Gerhard Schröder, quien firmó con Blair una declaración común. Ambos reconocieron que “la creencia de que el Estado debería hacerse cargo de los fracasos del mercado lleva con demasiada frecuencia a una expansión desproporcionada del alcance del gobierno y de la burocracia que conlleva” (4).

Podemos anuncia “mecanismos de control público” para los medios de comunicación y la supresión de los conciertos educativos

Pero la formación de Pablo Iglesias ha dado la espalda a esta evolución de la izquierda, declarando la guerra a lo privado. Y así, su programa de las europeas declara que “se derogarán todas las leyes, directivas, órdenes y decretos que hayan supuesto la privatización directa o indirecta de los servicios públicos esenciales”.

Pero ¿cuáles son los servicios públicos esenciales? ¿Quiere esto decir que la sanidad pública no podrá derivar pacientes a la privada para reducir listas de espera o que un ayuntamiento no podrá contratar el servicio de limpieza con una empresa privada?

Más Estado y menos libertades

El objetivo de Podemos de recuperar el “control público en los sectores estratégicos de la economía” va en la línea de engordar al Estado niñera. Lo mismo que la concesión de nuevas prestaciones sociales o la promesa de aumentar el gasto público, que espera financiar con un nuevo impuesto para los ricos; una recaudación mayor con el Impuesto de Sociedades y las medidas contra el fraude fiscal.

Justo lo contrario de las nuevas ideas planteadas por el centro-izquierda en el Reino Unido y Holanda para reformar el Estado del bienestar (cfr. Aceprensa, 26-09-2013). O, en la Europa del Sur, por el pragmático Manuel Valls y el popular Matteo Renzi (ver artículos relacionados).

Incluso el líder laborista Ed Milibad, más próximo al estatismo de Gordon Brown que a la socialdemocracia de Blair, aboga por combatir con realismo la desigualdad social para no comprometer todavía más el déficit público: “Gastar mucho no resolverá el problema de una economía que no funciona para los trabajadores”. Miliband, conocido como “Ed el Rojo”, quiere que se vea a los laboristas como “creadores de riqueza y no solo como redistribuidores”.

Podemos tampoco es original en cuanto a la promoción de ciertos “derechos” de inspiración libertaria: aborto con financiación pública, “muerte digna”, “diversidad sexual”… Paradójicamente, estas promesas no van acompañadas de más libertades para los que piensan de forma diferente. En un libro-entrevista con el periodista Jacobo Rivero, Conversación con Pablo Iglesias, el líder de Podemos anuncia su intención de establecer “mecanismos de control público” para los medios de comunicación.

En la misma línea, el programa del partido de color morado promete la “paralización de los procesos de privatización de la educación y de todos los servicios escolares”, así como la “eliminación de cualquier subvención y ayuda a la enseñanza privada, incluida la modalidad de concertada”.

Estas propuestas casan mal con la gran ilusión de Pablo Iglesias de impulsar la participación ciudadana. Surge la duda de si la promesa de más “democracia real” no estará reservada a los estrechos círculos de Podemos.

La participación ciudadana es la gran baza de Podemos para articular su discurso de confrontación entre la gente y la casta

Hasta ahora, la joven formación ha sido más un partido de protesta que un partido con propuestas de gobierno. Su apoyo ha ido creciendo entre el electorado de izquierdas, pero el radicalismo y la indefinición de sus propuestas le perjudica ante un electorado de centro. Iglesias dice que “Podemos no es un experimento político”, y que no hay que agitar el miedo. Pero el hecho de que carezca por el momento de un programa no facilita que se le vea como gente seria.

Novedoso fue el Tea Party

Arremeter contra el establishment no es monopolio de la izquierda. El lema de Podemos en Twitter se parece demasiado al “We the People” que todavía hoy corea el Tea Party. “Es hora de que se escuche la voz de la gente”, dice el perfil de @ahorapodemos.

De hecho, el proceso colectivo de Podemos para adoptar decisiones no es tan original como se piensa. También la denostada National Tea Party Federation usó este método en 2010 para confeccionar la declaración “Contract from America”, a la que se adhirieron muchos tea partiers. El texto original ofrecía una lista de 1.000 propuestas y, a partir de un proceso de votación online, sus simpatizantes fueron eligiendo hasta quedarse con diez (cfr. Aceprensa, 6-10-2010).

La activa presencia en televisión de Sarah Palin, estrella del Tea Party, también sentó un precedente. Al igual que Iglesias, quien presentó La Tuerka primero en Canal 33 y después en Público, la ex gobernadora de Alaska tuvo su propio programa en Fox News entre 2010 y 2013. La apasionada convergencia entre la Palin y la Fox durante esos años recuerda hoy a la de Podemos y La Sexta.

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Notas

(1) El 27 de noviembre, Podemos presentó un borrador de su futuro programa económico. Además de rebajar algunas medidas contenidas en el programa europeo, el nuevo plan (titulado “Un proyecto económico para la gente”) aboga por ampliar los mecanismos de financiación pública frente a la banca privada para reactivar el crédito; aumentar el gasto público en “infraestructura social” como las guarderías; fortalecer los sindicatos; fijar una jornada laboral de 35 horas semanales…

(2) “Mover ficha: convertir la indignación en cambio político”. El texto del manifiesto fue publicado por el diario Público el 14-01-2014.

(3) Anthony Giddens, La tercera vía. La renovación de la socialdemocracia. Taurus, Madrid, 1999, pp. 119-120.

(4) Tony Blair y Gerhard Schröder, “The Third Way / Die Neue Mitte”, Declaración Conjunta de Política para Europa, 8-06-1999, Londres.

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