Un canal pluralista abre una vía a la libertad de información en la TV árabe

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Duración lectura: 2m. 4s.

El televidente árabe no tiene mucho entre lo que escoger, si no sabe inglés, que es el caso de la gran mayoría de la población de Oriente Medio. Las cadenas terrestres son todas estatales, y hablan al dictado de los respectivos gobiernos. Existe un canal que traspasa las fronteras gracias al satélite, el MBC saudí, pero se abstiene de tratar temas espinosos. El panorama ha cambiado con Al-Jezira, otro canal vía satélite que emite desde Qatar: es la única televisión árabe relativamente independiente y que se atreve a informar de los movimientos de oposición de la zona.

Al-Jezira comenzó a funcionar hace dos años, y ya se ha ganado el favor del público y la enemistad de los regímenes árabes. Se puede recibir en todo el Oriente Medio, en el Norte de África y en Europa occidental. Como no podía ser de otra forma, empieza sus emisiones con la recitación de versículos del Corán, pero después ofrece numerosos programas informativos, muy distintos de las aburridas loas al gobierno, crónicas de actos oficiales y diatribas contra el enemigo sionista. En los noticiarios, y sobre todo en sus debates, aparecen representantes de movimientos opositores y exiliados de los distintos países árabes, que no existen para las demás televisiones.

A causa de Al-Jezira, el gobierno de Qatar recibe frecuentes quejas de todos los demás del mundo árabe, excepto el del Líbano, a las que hasta ahora ha hecho caso omiso. La iniciativa de poner en marcha Al-Jezira salió del mismo emir Hamad de Qatar, hace dos años. El Estado puso la financiación inicial, que el canal tiene asegurada hasta el año 2001; después tendrá que ser autosuficiente. Sin embargo, el gobierno deja la programación en manos de los profesionales, de los que muchos trabajaron en el canal árabe de la BBC hasta que cerró.

De todas formas, la independencia de Al-Jezira tiene sus límites. Los corresponsales en los países árabes más represivos tienen que contenerse, por temor a represalias. El canal tampoco critica demasiado a Arabia Saudita, porque tiene contratada la gestión de la publicidad a una agencia de ese país. Por último, el gobierno de Qatar nunca sale mal parado en las informaciones, y un movimiento de oposición que nunca aparece en Al-Jezira es el encabezado por el anterior emir, depuesto en 1995 por el actual, su hijo.

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