Contemparabia, arte contemporáneo fuera del foco

Mientras la crisis financiera golpea a museos y galerías de arte en Occidente, el foco en el arte contemporáneo se desplaza hacia Oriente. Si se cuestionaba que Oriente Medio pudiera tener buen pulso en nuevos proyectos, talentos y mercado, una ojeada a la Gulf Art Week y a todos los nuevos programas que se han puesto en marcha desde esta fecha, arrojan un interesante análisis.

Contemparabia es una sólida propuesta que arranca con la Dubai Art Fair (del 15 al 21 de marzo en el magnífico Pabellón Madinat Jumeirah de la ciudad de Dubai, EAU), ya en su tercera edición, a la que se une la oportunidad única de experimentar un concentrado de actividades culturales que tienen lugar en el Golfo Arábigo a partir de esa fecha. Diseñada para comisarios, coleccionistas, artistas, profesionales del arte y visitantes, el itinerario incluye la visita al Museo de Arte Islámico de Doha (Qatar), la 9ª Edición de la Bienal de Sharjah (EAU), del 16 de marzo al 16 de mayo de 2009, el Premio de Arte Abraaj Capital, la Bastakiya Art Fair (Bur Dubai), junto a los programas de discusión y conferencias de expertos de la Dubai Art Fair y el Foro Mundial de Arte (en las sedes de Doha, Dubai y Abu Dhabi), así como visitas a los distritos del arte, exposiciones y proyectos arquitectónicos, urbanísticos y culturales de Dubai (Art Park), Sharjah (Lure of the East), Doha (Souq Waqif) y Abu Dhabi (Al-Ain).

El triángulo Doha-Abu Dhabi-Dubai, constituye un punto de influencia estratégico para los estados componentes del MENASA (Middle East, North Africa y South Asia), donde se encuentran hoy los nuevos mercados emergentes. A pesar de que la crisis financiera ha paralizado proyectos en el sector de la construcción, y ha provocado la retirada de inversores, lo cierto es que cualquier economía que se asiente en el petróleo o el gas -como es el caso-, en el turismo y la modernización de las infraestructuras, tiene capacidad para recuperarse con celeridad, a diferencia de Europa o EE.UU.

Junto a esto, el fenómeno del “renacimiento” de interesantes artistas, casas de subastas, galerías, museos con grandes presupuestos localizados en El Cairo, Tel Aviv, Beirut, Teherán, Doha, Abu Dhabi y Dubai, están llamando de nuevo la atención de comisarios, críticos, gestores de arte, coleccionistas e inversores de Occidente (“from the West to the New Middle East”). En cambio, Beirut o Teherán no consiguen atraer a un público internacional, básicamente por razones políticas (se podría añadir que “de momento”, vistas las recientes maniobras políticas de altos dirigentes reunidos en el G20).

Dubai Art Fair, un enclave en el desierto

Dubai Art Fair es un acontecimiento artístico particular en su género: en primer lugar por su fantástica ubicación -la ciudad está a 7 ú 8 horas de vuelo de las principales capitales europeas-, su desarrollo acelerado en los últimos diez años y su apertura cultural, no en vano las principales empresas multinacionales de infraestructuras, finanzas, tienen sede allí. Un skyline saturado de grúas junto a rascacielos y grandes malls donde se concentran las grandes marcas de lujo junto a Zara, Mango, islas ganadas al mar como Palm Jumeirah y resorts de lujo como el Burj Al Arab o el Jumeirah Beach, iconos de la ciudad, junto al Creek, la Ría que divide los distritos de Deira y Bur Dubai.

Ha sido sub-sede del Global Arts Forum de la Dubai Art Fair, y tiene su propia feria Art Paris Abu Dhabi, con próxima cita en el mes de noviembre.

Los Emiratos Árabes Unidos

La Federación de Emiratos Árabes Unidos (EAU) es un estado federal, constitucional, formado por siete emiratos: Abu Dhabi, Dubai, Sharjah, Ajman, Ras-al-Khaima, Umm al-Quwain y Fujairah.

EAU tiene una extensión de 83.600 Km2 y se encuentra situada en la ribera sur oriental del Golfo Arábigo. Limita al norte con el Golfo de Arabia, al este con el Golfo de Omán y Sultanato de Omán, al sur con el Sultanato de Omán y Arabia Saudita y al oeste con Arabia Saudita. El desierto se extiende a lo largo del 97% del territorio del país con una zona montañosa en la parte norte de la zona fronteriza con Omán.

Distribuyendo la población del país por emirato, el más poblado es el de Abu Dhabi, con 1.430.000 habitantes (33,81% de la población), seguido por Dubai, con 1.372.000 (32,44%), Sharjah con 821.000 (19,42%), Ras Al Khaimah con 214.000 (5,06%), Ajman con 212.000 (5,01%), Fujairah con 130.000 (3,08%) y Umm al Quwain con 50.000 (1,18%).

Sólo el 20% de la población censada es de origen emiratí, frente a un 80% de población extranjera, proveniente sobre todo de India, Pakistán, Sri Lanka y Filipinas. Dentro del grupo de expatriados occidentales, las comunidades de británicos (en torno a las 120.000 personas), australianos y alemanes son las más numerosas.

La población local árabe pertenece a diferentes tribus. La familia reinante en Abu Dhabi, Al Nahyan, pertenece a la rama más importante – Al Bu Falasah de la tribu Bani Yas de Abu Dhabi. Un grupo de 800 Al Bu Falasah (la familia Al Maktoum) se separó de la tribu originaria y se asentó en 1833 en el actual Dubai, fundando un emirato independiente. El otro gran centro de poder eran los Qasimi, un clan que supo ejercer su dominio sobre una multiplicidad de tribus entre Sharjah y Ras Al Khaimah antes de 1760.

El Islam es la religión oficial del Estado, predominando la variante sunita. Existe libertad de culto y tolerancia religiosa con otros credos.

Desde su independencia en 1971, los EAU han tratado de fortalecer sus instituciones federales. Sin embargo, cada Emirato retiene todavía una substancial autonomía económica, judicial y legislativa, por lo que el progreso hacia una mayor integración federal se ha ralentizado en años recientes. El sistema federal implica que un significativo porcentaje de las rentas de cada emirato se destine al presupuesto central del país.

Los gobernantes mantienen su poder sobre la base de su posición dinástica y su legitimidad en un sistema de consenso con raíces en la tradición y la identidad de grupo. La rápida modernización que ha transformado la sociedad emiratí no ha alterado su sistema tradicional de gobierno.

Desde el descubrimiento de yacimientos de petróleo hace treinta años, la EUA pasó de ser una pobre región del desierto a un moderno Estado con una economía abierta y un alto nivel de vida (renta per cápita de 40.000 dólares). Las Zonas de Libre Comercio, que permiten un 100% de inversión extranjera y sin impuestos, atraen capitales extranjeros.

La dependencia del petróleo (45% de las exportaciones) y de la mano de obra en gran parte extranjera son dos problemas a largo plazo. Su plan estratégico para los próximos años prevé aumentar la diversificación.

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