La crisis de abastecimientos, la delincuencia desbocada y las tensiones políticas, configuran una situación bastante más grave que el “período especial” cubano de los años 90.
Las casi seis décadas de conflicto han dejado una huella perversa: la de miles de niños combatientes. Hoy, la prioridad es la prevención y la reinserción.
El nuevo presidente argentino promete sanear las arcas públicas y a la vez mantener los programas sociales heredados del kirchnerismo, dos objetivos difíciles de conciliar.
De continuar la actual ola de homicidios, El Salvador cerrará 2015 con más de 6.000. El consenso político pretende plantar cara a la escalada criminal de las pandillas.