Roman Polanski
Polanski recrea con todo lujo de detalles en la ambientación el caso Dreyfus, y lanza un alegato contra el antisemitismo y la manipulación de los medios.
A pesar de su falta de originalidad, en la adaptación de la novela “Basada en hechos reales” destaca la interpretación de las protagonistas.
Polanski dirige con aplomo una notable comedia negra, adaptación de una obra teatral de Yasmina Reza.
Polanski logró el premio a mejor director en la Berlinale con este thriller de trama política basado en un best seller del inglés Robert Harris.
Director: Roman Polanski. Guión: Ronald Harwood. Intérpretes: Ben Kingsley, Barney Clark, Jamie Foreman, Leanne Rowe, Edward Hardwicke. 130 min. Jóvenes.
Varsovia, 1939. El pianista polaco de origen judío Wladyslaw Szpilman (Adrien Brody) interpreta un tema de Chopin en la radio nacional de Polonia mientras la aviación alemana bombardea la capital. El régimen nazi ha invadido el país, y como hace en otros países invadidos, lleva a cabo la misma política con respecto a los judíos. Así Szpilman y toda su familia -sus padres, su hermano y sus dos hermanas- se ven obligados a dejar su casa y todo lo que les pertenece para trasladarse con miles de personas de origen judío al ghetto de Varsovia. Mientras Wladyslaw trabaja como pianista en un restaurante propiedad de un judío que colabora con los nazis, su hermano Henryk (Ed Stoppard) prefiere luchar contra los nazis. Pero tres años más tarde, los habitantes del ghetto son trasladados en trenes hacia campos de concentración.

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